Son las 2:43 de la madrugada, del día 7 del mes 7 del año 14 del milenio dos mil.
Y sin tanto que decir, solo se que estoy en ese punto en el que mi mente juega tanto que se me escapa el sueño por las noches, la vista se siente cansada, pero mis ideas no dejan de dar vueltas al rededor de mi, quizá pueda tener algún efecto positivo esto de no querer dormir, pero va mas allá de mis ideas.
Solo para aclarar, desde siempre me ha gustado imaginar, desde que tengo uso de razón, era el típico niño que imaginaba su hamaca como un gran auto de carreras, o una jaula de la cual necesitaba escapar antes de que algo ocurriera, inclusive también fui el niño que veía el piso como lava y necesitaba saltar de un mueble a otro para no caer y quemarse, conforme fui creciendo creí que la “madurez” llegaría a mi algún día, y la verdad es que no fue así, nunca paso, ya entrado en mi época de secundaria seguía siendo aquella persona que imaginaba cosas, siempre pensando e ideando historias que me ayudaran a sobre llevar un poco el ritmo difícil de vida en el cual crecí, así pasaron años y años de soñar, imaginar y meditar ideas que nunca llegaron a concretarse, nunca tuve la intención de escribir todo eso que mi imaginación ha guardado y recreado desde siempre, pero creo que es justo al menos para mi tener un recuerdo de mi imaginación plasmado ya sea de forma física o digital, creo conveniente decir que nunca he sido muy abierto a revelar lo que pienso.
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