“Mamá plancháme la camisa…”

Los avisos publicitarios de presidencia de la Nación y la lucha de igualdad géneros. Una distancia irreparable.

Fue estribillo de un hit del grupo Sueter a mediados de los ´80. Hoy la frase forma parte de la última campaña audiovisual del gobierno de Mauricio Macri. En los albores de la democracia el rock y pop nacional aprovechaba el impensado impulso que le había dado la guerra de Malvinas. La lucha por la igualdad de géneros no tenía en aquel momento gran visibilidad, en la actualidad esa canción difícilmente pasara desapercibida para quienes siguen el tema, sin embargo la Presidencia la incluye en un aviso publicitario.

“Empezás el lunes” es uno de los spots de la campaña “Todo es posible juntos”, de reciente estreno. Promediando el aviso nos enteramos de que Marcos –que luce mayorcito y no aparenta dificultades motoras– necesita de su mamá para tener la camisa impecable para la entrevista laboral del día siguiente. Por fortuna, en el azar de conseguir trabajo en este presente tan complejo, Marcos cuenta no solo con su madre, tiene en su camino a Daniela que a diferencia de sus hermanos, debe enfatizar su talento con los números para tener un lugar en la carpintería de su padre.

El aviso nos muestra también, en medio de una amplia cadena productiva a una futura madre de trillizos y la empleada de una receptoría de avisos que ni siquiera merece ser nombrada. Por suerte, entre tantos hombres preocupados por su trabajo tiene a alguien que piensa en él, está su novia que le desea suerte con unos corazoncitos.

Otros avisos que se publicaron en estos días y pueblan las tandas de la televisión y las redes sociales, nos siguen dando elementos. En uno de ellos alguien en off se pregunta “¿Qué se necesita para hacer una empanada?” y nos enteramos de que en semejante cadena productiva solo tres son las mujeres que participan (una cultiva cebollas, otra es playera de una estación de servicios y María teresa, experta en repulgues). En los otros roles, varones, inclusive para comer la empanada.

El tercero de la serie lleva por título “7, mejoraste mucho, seguí esforzándote” y ahí el triunfo es por goleada, 17 a 4. El esforzado Julián para sacarse un 7 tiene que compartir únicamente con cuatro roles femeninos, adivinen: maestra, mamá que lleva a dar la vacuna, la costurera y al fin la dueña de la mercería que le vende los pitucones. Eso sí, nos deja muy claro que “de la escuela se encargarán el Ministro, el Gobernador y el Intendente”.

Nos preguntamos si la mirada estereotipada sobre las mujeres y los géneros que presentan estos avisos es otro “error de carga” adjudicable únicamente a quien lo haya guionado o si es constituyente de la ideología de un partido que niega tener alguna. Vayamos al archivo:

En esta oportunidad nos presentan mujeres en roles administrativos o adentro de sus casas, pero en la campaña para la elección a la Presidencia de la Nación, pudimos ver algunas piezas (de la serie “Mauricio con vos”) donde el candidato aparecía con niñas en situaciones de visible incomodidad, para ellas. De aquella serie es la frase “ya te vas a aflojar, ya te vas a aflojarque aparece en boca del candidato frente a una niña que se resistía a sus abrazos y toqueteos.

Como Jefe de Gobierno porteño y en campaña para la Presidencia, Mauricio Macri tuvo que pedir disculpas públicamente a pedido de una de sus hijas, por haber expresado en una entrevista radial que “a todas las mujeres les gusta que les digan un piropo” y que “no puede haber nada más lindo, por más que esté acompañado de una grosería, que te digan qué lindo culo que tenés, está todo bien”.

O quizá sirva detenerse a observar cuántas mujeres hay en su gabinete.

Años de avance

Nuestra sociedad ha avanzado mucho en esta materia. Cada vez son más las situaciones enojosas que deben enfrentar las empresas de productos masivos por las quejas frente a spots publicitarios en los que las mujeres aparecen estigmatizadas en roles secundarios o en los que se las presenta como objetos. Las redes sociales y la cercanía que permiten han hecho que algunas empresas deban levantar campañas y hasta en algunos casos pedir disculpas.

Nuestro país se encuentra a la cabeza de la lucha contra la violencia mediática. Las leyes han establecido pisos impensables hace pocas décadas. El artículo 5 de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación hacia la Mujer obliga a los Estados parte –la Argentina entre ellos– a tomar medidas para “modificar los patrones socioculturales de conducta de hombres y mujeres con miras a alcanzar la eliminación de los prejuicios y las prácticas consuetudinarias y de cualquier otra índole que estén basados en la idea de la inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexos”.

También la Ley de Protección Integral a las Mujeres y su decreto reglamentario establecen de manera clara qué se considera violencia mediática y la obligación del Estado para combatir la discriminación hacia las mujeres y la remoción de patrones socioculturales que promueven y sostienen la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres.

A ella se suma la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual promulgada en 2009 que incorpora entre sus objetivos el de “Promover la protección y salvaguarda de la igualdad entre hombres y mujeres, y el tratamiento plural, igualitario y no estereotipado, evitando toda discriminación por género u orientación sexual” (Art. 3º inciso m).

Daría la impresión de que quién ejerce la primera magistratura no está enterado de todo esto. Alguien de su equipo haría bien en acercarle el trabajo de la Defensoría del Público de los Servicios de Comunicación Audiovisual denominado Tratamiento de la violencia de género en la radio y la televisión, en el que recomienda frente al uso de imágenes “visibilizar a las mujeres en situaciones diversas, que pongan en crisis la representación hegemónica de un modelo único de ser mujer (ama de casa, madre, sensible, bella, cuerpo-objeto, etc.)”.

A esta altura hace mucho ruido un discurso oficial de la Presidencia de la Nación que no advierte los cambios experimentados en los 32 años que median entre aquel video de Miguel Zavaleta y este segundo episodio del Ni Una Menos el pasado viernes.

El reclamo por el fin de la violencia machista irrumpió en la agenda de los medios y la política el 3 de junio del año pasado y Cambiemos parece no haber tomado nota.

Publicada originalmente en Va Con Firma

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