Los tres deben morir.

Mañana será el último día, se van tres de los que me acompañaron los últimos días en mi estadía por este lugar. Al comienzo suscitó polémica y se abrieron debates sobre lo que era ético y lo que no al respecto; es considerado de dudoso pudor querer matar solo por placer, pero ¿qué tal si tan solo lo intentara? así fue que decidimos tenerlos bien acomodados, darles todas las comodidades y libertades dentro de lo establecido, enmarcados en los límites a los que su materialidad no lograra traspasar. Eso si, les cortaron las alas para no dejarlos volar, sus sueños de llegar a otro lugar se vieron limitados por una decisión tomada desde el momento en que llegaron al lugar. Por recomendaciones de un profesional, es mejor hacerlo entre dos personas, van a rodar cabezas y es mejor que alguien se haga a cargo de los cuerpos y el otro con fuerza de filo hacer del momento menos que un instante. No es fácil lidiar con el reguero y además llevarse la carga moral. Aquí todos tienen derecho a opinar, muchos pueden verse salpicados por una mala decisión.

Lo importante es saberlo hacer correctamente, por que el dolor estará presente mientras el cerebro esté consciente. Los reflejos son tan solo la prueba de la inocencia y la incapacidad por domarse a si mismo desde la cabeza, pero pensemos que el dolor, según la teoría se siente en la cabeza.

Menú del Día: Pato al Vino horneado. (Hecho en casa).

Un machete bien afilado. (tschinn!)
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