Me rompieron la nariz por primera vez

Tal vez todos (mayoritariamente los hombres) en su infancia comenzaron a tomar coraje para enfrentar sus problemas de manera directa y frentera, sin rodeos, de tú a tú. A los traques. Yo, talvez por cobarde o por suerte, nunca fui golpeado hasta sangrar, siempre lo vi como una escena aislada a mi realidad. Tal vez, esta fue la razón por la cual nunca entendí el límite entre la cordura y la paciencia.

Nada me falta, excepto una cosa, un lugar. Desde mi regreso, la incertidumbre es tan amplia que no se a qué realidad pertenezco. Me siento en otras palabras vacío, tal vez es la falta de dinero o por falta de confianza conmigo mismo. Es que es bien complicado, encontrarse con gente en la calle, que lo reconoce a uno por las grandes cosas que ha hecho (y ha dicho), y de repente darse cuenta que mis consejos han sido ideales para otros, pero que yo no he podido encontrar alguién que me inspire, un mentor.

Ayer era el día, algo grande debía pasar. Mi actitud era positiva y estaba buscando talvez sentirme vivo, sentir que existo, ultimamente no salen las cosas tan bien como uno esperaría, aunque tampoco puedo decir que van mal. Me reencontré con amigos que hace tiempo no veía y terminamos en un lugar de rumba, yo era el número 5. Dos parejas y yo, después de un tiempo de búsquedas, nada me convencía, no quería bailar con nadie, me daba pereza levantar pareja. Entonces decidí sentarme, pero las sillas ahora no van con los bares para bailar, así que me fui a buscar un espacio, junto al ventanal para acomodarme, pero nada me detenía, yo quería sentarme y punto, así es que me fui en dirección a un grupo de gente bailando y me crucé por la mitad para sentarme, y comezaron las restricciones, -que usted no se puede sentar ahí por que es mi espacio-, y yo respondí contundente que mi decisión era sentarme y nada lo podía refutar, así es que me posé a tal punto de llegar a incomodar. Me ofrecieron luego un puesto al lado para sentarme un rato, y me quedé por unos minutos, y cuando me levanté el tipo comenzó a decirme algo y yo le habré respondido con otro agravio que detonó en un repentino golpe directo a la nariz.

Eso me dolió, pero me lo merecía. No respondí con violencia y mi única reacción fue preguntarle ¿Porqué me pegó?.

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