Nuestro Secreto — Capitulo 4.
El pene de Alejandro disfrutada de una masturbada legendaria mientras Vanessa no dejaba de mirar a Luna a los ojos, todo el local parecía estar en absoluto silencio, o así lo sentía él quien se imaginaba en el coliseo romano pero su espada no podría ayudarle en esta batalla.
¿Luna ehh que te trae por acá? — Pregunto Alejandro mientras jugaba con sus manos sobre la mesa.
Vecino, me gusta venir acá a veces, suelen pasar cosas intereses pues reúne mis intereses y a quien me interesa.
Vanessa al escuchar esto apretó con fuerza la punta del pene de su acompañante quien estiro sus piernas tensionando todos los músculos en de ellas.
¿Gente interesante no? ¿como yo verdad? — Respondió Vanessa o el orgullo de Vanessa para ser mas claros.
Lo interesante suele ser relativo, un día puedes ser la protagonista de una gran película, otro día puedes ser solo la actriz de reparto — Se impuso Luna quien sacaba su celular para revisar sus notificaciones.
Chicas chicas detengamos esto, no suena divertido — Respondía Alejandro como un intento de salir de esta situación.
Definitivamente esta tarde ha sido un “sube y baja” de emociones no lo crees amor — Vanessa lo miraba a los ojos mientras su mano en un va y ven de gran velocidad hacia ya temblar el pene de Alejandro — Cuéntame Luna ¿como se porta este señor mientras no estoy con el en su hogar?
Alejandro es…
La mía bella principessa por fin te he encontrado — Dijo un joven rubio de alta estatura quien se acomodaba sus lentes al caminar hacia la mesa donde se desarrollaba este encuentro.
Evan por fin llegas — Dijo Luna quien se levantaba animada a recibir a su amigo. — Ellos son unos amigos Alejandro y Vanessa.
Alejandro al ver esta escena por razones que no pudo entender en ese momento a pesar de los esfuerzos de Vanessa por jugar con él, sintió como perdía su erección centímetro a centímetro, Vanessa se percato de esto inmediatamente al sentir como su mano se aflojaba.
Encantado ¿ustedes son novios no? — Pregunto Evan mientras alzaba su mano frente a Alejandro.
¿Ehh nosotros? — Alejandro se perdía en confusión aun por lo que su cuerpo le había expresado hace un segundo.
Si lo somos ¿verdad? — Dijo el orgullo de Vanessa mientras colocaba sus manos en la mesa.
Luna bajo su mirada hacia la mesa, Alejandro la elevo al techo y al buscar nuevamente una mirada normal, sus ojos se encontraron.
Vanessa, nos vamos. — Se expreso Alejandro mientras abrochaba discretamente su pantalón, sabia que algo extraño sucedía y su instinto de huida se hizo presente.
La pareja salio del local dejando a Luna y a su acompañante atrás y luego de un protocolo de despedida lleno de emociones escondidas, al caminar por las calles cercanas al lugar, él no lograba decir una palabra, Vanessa lo hizo detenerse frente a un local donde vendían flores.
Ya que somos novios, podríamos llegar y hasta a comprarnos esto — Dijo ella alzando una caja musical con detalles de corazones pintados por toda su superficie.
Jamas compraría algo tan tonto — Repuso él molesto mientras con un ademan le indicaba que lo soltara.
La “nueva” pareja se dirigió al apartamento de Alejandro que los recibió con un desolado silencio, estaban solos, muy solos y a él esto le molestaba un poco aunque se negaba a entender la razón, ella pudo ver como el se sentía incomodo y sintió que era su deber animar a lo que ella llamaba ahora “su novio tierno”
Lo agarro del cuello y mirándolo a los ojos frente a la puerta, lo empujo hacia la pared y le robó un beso, el se intento resistir con sus manos pero ella respondió llevándolas hacia sus nalgas, que apretadas las recibieron, su tensión facial disminuyo, pero la de sus manos se multiplico al sentir esta piel bajo la tela que le encantaba.
Sin dejar de besarse se llevaron uno al otro hasta la habitación donde ya sus lenguas se entrelazaban al ritmo de sus respiraciones agitadas, Ella bajo por completo el pantalón que le apretaba luego de quitarse sus sandalias, sus piernas bronceadas, su muslos anchos y bien formados, eran solo el marco de unos glúteos perfectos que daban base al cabello rojo que caía sobre ellos.
Alejandro de igual forma decidió quitarse sus zapatos y el pantalón que le molestaba ya, dejando ver un boxer de color blanco que mostraba una erección gruesa y firme que apuntaba hacia su muslo izquierdo.
Se acercaron y uno al otro se ayudaron al mismo tiempo a quitar camisa y blusa aunque torpemente sus brazos chocaron en este intento, Alejandro astuto al abrazarla llevo sus manos al seguro del sostén de ella removiéndolo antes que ella pudiera dudar.
El sostén cayó al suelo e inmediatamente los labios de él buscaron sus pezones, los cuales saboreo, babeó y mordió cada uno mientras ya su mano derecho bajo la tela de su ropa interior estimulaba los labios de ella, encontrándose con una humedad que hervía de lujuria.
Al otro lado de la pared de su habitación sonaban cosas cayéndose, como si estuviesen peleando.
Vanessa pensó que Luna se había puesto celosa porque Alejandro era su novio y se dispuso a lanzar sus cosas a la pared, la realidad era que del otro lado de la pared la lujuria también se hacia presente. Luna besaba a Evan como si de sus labios emanara el mejor chocolate, mientras el buscaba tocar sus nalgas y ella no lo permitía.
Alejandro intentaba no pensar en lo que podría estar sucediendo del otro lado, era su segunda oportunidad con Vanessa y no la iba a perder y menos ahora que tal vez y hasta si podrían ser novios.
Vanessa se termino de desnudar suavemente y besaba el pecho de Alejandro mientras bajaba poco a poco al abdomen luego la pelvis hasta que si dirigió directamente a la punta del pene erecto de él a la que le dedico un una lamida corta.
Con su dedo indice le señal una negación moviendolo de lado a lado, se dio la vuelta y colocó sus manos en la pared mientras abría la piernas dejando esto ver como sus labios vaginales mostraban ante el lo mejor de si.
Alejandro noto que tenia el agujero en la pared frente a su cara así que podría verlo, de emergencia tapo sus ojos con una mano mientras con la otra llevaba a su pene hasta a su vagina donde lo introdujo poco a poco y ella tuvo un gemido fuerte al sentir poco a poco la erección de su novio.
Al ir acercándose poco a poco a ella, Alejandro se vio obligado a poner frente en la pared, y sus ojo derecho en el agujero donde lo que vio le sorprendió.
Estaba Luna quien arrodillada ante Evan bajaba sus pantalones y dejaba ver frente a sus ojos su pene, ella no podía dejar de imaginarse a Alejandro frente a ella, así que cerro los ojos y abrió poco a poco los labios, llena de tristeza por lo que sucedió, culpa por quien imaginaba y rabia por el gemido que escuchó.
Alejandro al ver como ella introducía ese pene en su boca, se lleno de ira y embistió de una manera tal a Vanessa contra la pared que le hizo darle una nalgada inesperada cuyas piernas de ella no esperaban y le hizo dejarse caer un poco luego de una queja de molestia.
Esto iba a terminar mal y ambos los sabian.