Nuestro Secreto — Capitulo 6


Alejandro y Vanessa estaban frente a la pared más maldita que una habitación podría tener, la pared con el agujero que representaba para él la puerta al infierno, Alejandro seguía sintiendo los labios Vaginales de Vanessa que apretaban su miembro mientras el sudor caia por su espalda, su mano derecha seguía sobre los ojos de ella para que no fuese testigo de lo que el no podía parar de ver, a Luna, arrodillada frente a un italiano con los pantalones abajo.

Alejandro cegado por la ira golpeó la pared con su otra mano mientras mantenía un ritmo constante de embestidas que hacían chocar su pelvis con las nalgas de ella. «PLAS PLAS PLAS PLAS» Era el sonido que esa unión producía, solo opacado por uno aún más excitante, el único que podría ser mejor: Los gemidos de ella.

Oh, Oh, Hmmm, ¡Ah!.

Sus dientes mordían su labio inferior, y entre sus gemidos, recordaba que del otro lado estaba Luna lo que le provocaba gritar de placer aunque Alejandro no fuese el completo responsable de ello.

Al otro lado Luna miraba a los ojos a Evan mientras su pene le apuntaba, él llevó su mano al mentón de ella y le regalo una sonrisa.

Sea quien sea que este del otro lado, mía vita esta pasándola increíble ¿no crees? Yo quiero eso y más para nosotros, no solo para mi, sabes para mi es difícil tomar esta decisión pero tu y yo somos mejores que esto, yo soy mejor que esto — Dijo Evan mientras la hacia subir con su mano en el mentón.

Dispuso a subir su pantalón, y la abrazó, llevando su cara a su pecho.

Luna, yo no se con que intenciones intentaste verme, pero yo tomare esto como una oportunidad, la que esperaba.

Alejandro vio por completo la imagen que lo había impresionado, se paralizo, las penetraciones se habían detenido, ella suspiro e hizo un sonido interno que expresaba duda.

Se separo de él y se volteó, vio sus ojos llenos de perplejidad, Vanessa pensó que estuvo a punto de Eyacular y debió detenerse para no hacerlo, le sonrió como quien sonríe a un niño inocente.

Tu eres único, sinceramente — Dijo Vanessa llevando sus manos a sus hombros.

Lo empujó a la cama donde cayo como peso muerto, le beso el abdomen y fue subiendo poco a poco hacia su pecho, sentía con sus labios cada centímetro, al llegar al cuello lo mordió.

Esta mordida hizo que Alejandro saliera del trance en el que había caído tras lo sucedido con Luna, ella llevó su cara frente a la de el hasta que su narices se tocaron una a la otra, nunca habían tenido ese momento, la mano de Vannesa se deslizo desde sus pechos, tocando su abdomen y metiéndola entre sus piernas agarró con fuerza el pene de él, llevándolo a su vagina, que lo recibió llena de humedad.

Ella llevo sus manos al pecho de el elevando la cara dando inicio a movimientos circulares que hacían entrar cada vez más en ella ese miembro que le hacia gemir.

Cuando logró que entrara todo, culminó la tarea con un gemido, respuesta de una sensación que la hizo arquear la espalda llevando su mirada al techo, Alejandro llevo sus manos a sus pechos los cuales apretó con fuerza, este acto hizo que Vanessa llevara nuevamente su mirada a los ojos de el, una mirada sensual, una mirada que se dejaba ver entre los rojizos cabellos que caían sobre su cara.

Alejandro llevó sus manos a las nalgas de ella, obligándola a subir y bajar sobre el.

Maldiciones, sonidos de queja y placer se dejaban escuchar, los gemidos se dejaban venir uno tras otro, Alejandro apretaba las nalgas de ellas mientras lleno de rabia vociferaba insultos como maldita perra joder, Vanessa lo tomaba como un típico juego excitante de palabras que la hacia tocarse más y más agarrándose los pechos y moviendo con fuerza nalgas.

Alejandro la miraba a los ojos, Ella a él, apretó sus nalgas como nunca antes, ella llevó su mano derecha a su clitoris, empezó a tocarse con fuerza, a frotar sus dedos sobre el, mientras al ritmo de Alejandro sus nalgas apretadas subían y bajaban, fue cuestión de segundos en el que ella se detuvo sobre el y sus piernas empezaron a temblar mientras llevó sus ojos se elevaron, él de la presión que sentía ante esta sensación cerró los ojos, estiro aún más las piernas y por primera vez no apretó sus nalgas, las separó, los dos inmersos en su primer orgasmo compartido como pareja.

Ella se dejo caer sobre su pecho, llevando su cara a su cuello, mientras él seguía dentro de ella.

No lo saques por favor — Dijo ella mientras llevaba sus manos a su pecho.
No lo haré, quiero sentirte así hoy y siempre.

Alejandro por primera vez había sentido una conexión real con Vanessa y eso lo impresionó.

Vanessa, se que esto puede sonar extraño pero verte así, compartir esto, me ha hecho pensar en algo, así que quiero preguntarte ¿Quieres ser mi novia?
Claro que si, ya lo somos. — Concluyo ella llevando sus labios a los de el, cerrando el trato con un beso.

Luna seguía con Evan donde se obligaba a verlo con ojos distintos, con los que veía a Alejandro, en verdad lo intentaba.

Luna, quiero darte hoy un regalo, pero debes cerrar los ojos, lo tenia guardado para ti — Procedió a sacar una caja muy pequeña de su bolsillo.

Esto es para ti preciosa — Abrió la caja mostrándole a ella un anillo con una pieza de cristal que simbolizaba la bandera italiana en su interior.
Evan no, no puedo, yo quiero
Te he dicho, que es tuyo, como yo podría serlo igual.

El se acerco a ella acercando sus labios a los suyos y al estar a menos de un centímetro de cercanía, se alejó.

Ven conmigo al Club Zeta mañana, seguro habrá sorpresas eso te lo aseguro — Dijo mientras se alejaba y le guiñaba el ojo derecho.

¿Mañana? Solo una vez, no más. — Sentencio ella.

Alejandro y Vanessa habían terminando de vestirse mientras Luna se despedía de Evan quien salió rápidamente del lugar con una mirada llena de emoción.

Vane, quiero verte mañana, es sábado se que podrías
Te he dicho antes, mi papi se enoja si no lo voy a ver los sábados, es como un juramento.
Pero Vanessa por favor. — Alejandro arrugaba su cara en señal de molestia
«Debo pensar en algo, no dejo de pensar en Luna y Vanessa es la única razón que tengo de sonreír ahora mismo.» — Pensó el.
Alejandro no puedo, es un compromiso.

Ella se fue al igual que Evan y en los cuartos que cada uno dejaba atrás se sentía alegría, tristeza, emoción y euforia. Todo al mismo tiempo.

Alejandro y Luna sentían y pensaban tantas cosas al mismo tiempo que olvidaron por completo que ese agujero existía pero no paraban de comparar sus recientes acompañantes con el otro.

La noche fue larga y la mañana siguiente silenciosa, Alejandro sintió que su habitación era una prisión, así que salió al centro de la ciudad donde vio el regalo que señalando con ira dijo que nunca regalaría, esa caja musical que su ahora novia le había encantado.

Evan mediante el whatsapp intentaba hacer sonreír a Luna, Alejandro quería escribirle a Luna pero no sabia que decir, Vanessa tenia en teléfono apagado y nada le llegaba a su celular.

Mientras Luna se vestía dudaba si hacia lo correcto en salir con Evan pero su corazón estaba tomando decisiones.

La gran noche llegó, Evan fue en su automóvil en la búsqueda de Luna, él vistiendo un traje plateado con una corbata negra y zapatos que hacían juego con la misma, Luna mostraba sus blancas piernas en un vestido azul celeste que llegaba poco más Arriba de sus rodillas, sus zapatillas eran como cristales, claros como sus ojos.

Llegaron a la fiesta, una fiesta increíble, todo parecía como el mejor club de Dubai, la gente, la música, Evan y Luna.

Luna mientras buscaba algún lugar donde sentarse junto a su acompañante, pensó en como seguramente Alejandro dormía cómodamente mientras vio llegar a Evan con dos martinis, todo parecía perfecto hasta que al final del Bar vio algo extraño, vio a Vanessa, besando a un hombre, no era Alejandro, dejo caer su trago

¿Qué demonios pasa aquí?