Si a la tauromaquia, testimonio de un ex antitaurino.

SI A LA TAUROMAQUIA, (TESTIMONIO DE UN EX ANTITAURINO)

Soy taurino, desde el paseillo hasta la estocada del último toro.

Primero que todo, dividiré en dos partes importantes éste texto, a éstas partes las llamaré “antitaurino fui” y “taurino soy”.

Antitaurino fui.
Durante toda mi vida, viví en una rotunda ignorancia acerca de la fiesta brava, ya que antitaurinos y animalistas, pagados por gobiernos -como Holanda que financia al partido PACMA en España y que no dudo que den dinero a las campañas y movimientos antitaurinos y animalistas en Colombia (http://ow.ly/woU73097yP2)- hacen que la tauromaquia sea satanizada, inventando falacias para crear odios innecesarios.

Yo, llegué a creer que al toro de lidia se le encerraba en un cuarto oscuro, que se le clavaban alfileres en los testículos, que se le llenaban los ojos de vaselina, que se le cargaban bolsas de arena en el morrillo para cansarlo, que se le era enseñado el arte de embestir, que fue confinado a vivir en cautiverio, sin alimentación o bebida, entre muchas más que últimamente se han inventado en mi país, ya que con la llegada de los toros a la guapa plaza de toros de la Santamaría, la adolescencia efervescente y falta de argumentos, los miembros de movimientos animalistas -que yo llamaría deshumanizados, ya que la vida de una bestia vale más que la de un humano- y cuanta persona que quiera figurar o ganar votos ya que mi país está ad portas de un proceso electoral, se inventa de la manera más desvergonzada que el toro es puyado 25 veces, que se le clavan mínimo 12 banderillas, que el descabello no mata al animal sino que lo deja inmóvil, entre otras que amigo taurino usted sabe que no son así.

Yo, ciudadano de un país, facultado por los derechos y obligado por los deberes del vivir en comunidad, me siento mal al saber que la vida humana ya no vale nada y que la vida de un animal (que claro que es un ser sintiente), valga más que la humana, me cuesta y duele oír en televisión que una animalista dude si salva a un niño o a una cucaracha en un incendio, me cuesta creer que humanizamos animales y volvimos silvestres a los humanos, a nuestra raza, no la llamo superior, no la llamo inferior, la llamo raza y como animales que somos debemos preservar nuestra raza a toda costa y a mi si me preguntan: ¿Salvas a un niño o a una cucaracha en un incendio? Yo respondo al niño, sin pensarlo dos veces, porque como humano, amo la humanidad y amo a todo hombre o mujer del mundo, niño o niña, todos merecen el mismo amor a la condición que nos reúne en este planeta.

Me cuesta creer que la gente se alegre de la muerte de Victor Barrio, la muerte hace parte del arte de Cúchares, lo sé y la muerte está latente y siempre de los dos lados del capote, en la montera o en los pitones y les juro que un traje de luces, nunca detendrá un pitón, nunca. El matador sabe que podrá morir y su muerte es un sacrificio por el arte, como el toro.

Antitaurino fui, con vergüenza lo digo, fui antitaurino y repudié algo que ni conocía, que nunca había visto, en ese entonces no sabía que era una banderilla, no diferenciaba entre capote y muleta, no entendía los tercios, los pañuelos blancos, no sabía que Verónica no sólo era nombre de mujer, no sabía que era el ruedo, no sabía por qué la gente pedía el rabo, por qué se indultaba el toro, pero aún así odiaba y escribía del toreo como si fuera un acto salvaje donde el toro fuera un animal manso e indefenso que se degollaba muerto de miedo como en un matadero, prefiero al toro libre en el albero embistiendo, que en un camión esperando la muerte sin pelea.
Taurino soy

A desgracia mía soy taurino hace poco y he perdido tiempo de mi vida sin saber del mundo del toro, pero todo cambió en Diciembre de 2014, cuando vi en internet por el grande youtube, la puerta grande del maestro César Rincón en Las Ventas, en el año 1995, desde ese momento me interesé en el arte taurino de sobre manera, llenándome de conocimiento del toro y depurando mi cabeza de falacias antitaurinas que sólo corrompen la fiesta y hacen que incautos llamen asesinos tanto a aficionados como a matadores.

¿Saben qué vi en la puerta grande del maestro César

Rincón en Las Ventas de 1995? 
Vi a un toro llamado Emplazado, abanto (saliendo de chiqueros) y boyante en la embestida, pelando a muerte con César Rincón, en ningún momento lo vi eludir, al maestro, nunca lo vi evadir la pelea, no se rajó y ¿saben por qué? PORQUE LA NATURALEZA DEL TORO BRAVO ES EMBESTIR, siempre el toro bravo embestirá, no eludirá la pelea, a menos que se raje y ya sería en ese caso hipotético un toro mal escogido para la lidia, aunque su destino sería el mismo de ir a un matadero y terminar en la mesa de alguien. No recuerdo el nombre del otro toro, pido excusas.

Desde ese día me enamoré del arte taurino y a quien me preguntaba le decía, me gustan los toros, me miraban mal y hasta me dejaban de hablar, pero eso a mi no me afecta ya que en esta época, la tarea antitaurina va “bien”, ya que lograron hacer ver al aficionado como un enfermo sediento de sangre, ahora es políticamente incorrecto ser taurino y no tengo la menor idea por qué, aunque la asistencia las plazas en España crece un 4% por temporada.
Yo voy a los toros no por la sangre, sino por el arte de la corrida, desde el paseillo hasta la muerte y considero que el toreo no es maltrato por lo siguiente:

1)El toro bravo, nació para ser lidiado.
2)El burel, saca su casta y bravura con la pica, ya que la labor del barilarguero, no es clavar sino sostener la pica mientras el toro se recarga contra el caballo. La pica va en el morrillo, no en las costillas u otra zona inventada por los antitaurinos.
3)El toro de lidia, es humanizado por los antitaurinos y animalistas ya que se ponen en el lugar del toro pensando que el dolor humano es igual al dolor del toro, el dolor del toro dura cuatro segundos, 
4)Juan Carlos Illera del Portal, director del Departamento de Fisiología Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, ha realizado un estudio que demuestra de manera científica que el toro tiene menos estrés durante su lidia que durante el transporte. Estoy de acuerdo, ya que el ejemplar no tiene estrés en el ruedo, bueno, comparando a un animal ad portas de su muerte en el matadero

Yo prefiero ver al toro pelear, libre y sin estrés en el albero, mientras se juega su destino,éste puede ser vivir o morir, -igual al del torero- y en éste punto tocamos la zona que deja sin argumentos al antitaurino populista promedio, ya que si un toro es bravo y encastado, se le perdona la vida y vuelve a la ganadería, mientras se CURA, pero el toro no queda inválido, ni muere, es como un humano recuperándose de una pelea.

Para mi la tauromaquia sería maltraro si se amarrara al toro y se le agrediera sin que él pudiera defenderse, yo como taurino aborrezco de los correbous, del toro de la vega y las corralejas, pero defiendo hasta el momento de mi muerte el toreo a pie, el rejoneo, las novilladas y las tientas.
Un maltrato sería ir en contra de la naturaleza del toro, ir en contra del propósito por el que nació, sería preocupante por ejemplo, lidiar un perro cuya naturaleza no es esa, el perro no nació para pelear sino para acompañar.

No siendo más, estoy dispuesto a responder comentarios, siempre y cuando estén en el marco del respeto, que por mi parte, nunca seré grosero, si son antitaurinos, no me importa, son humanos y respeto su opinión, está bien que no estemos de acuerdo, yo sólo pido respeto y libertad, sólo eso le pido a mi gobierno y a los movimientos antitaurinos que profesan la paz y en sus marchas “pacificas”, acuden a la violencia… Soy taurino y nunca he sido violento, ellos son antitaurinos y son violentos. La verdad no entiendo.

Gracias por leer y olé.