Los espacios públicos de diálogo, debate y deliberación (Octava y última parte).

¿Qué hacer?

Nota: Esta es la parte final donde están mis propuestas sobre qué hacer para mejorar el clima de deliberaciones, dialogos y debates sobre el quehacer nacional.

¿Cree que esos foros son aprovechados por la política? ¿Por la sociedad? ¿Qué propondría para hacerlos más útiles?

Resulta difícil contestar la primera de estas preguntas. A veces parecería que sí, en la mayoría de los casos parecería que no. Un problema del cual adolece el sistema político cubano es la falta de transparencia de sus procedimientos y debates internos. Es lícito suponer que tanto entre los miembros del Buró Político y del Comité Central del Partido, como entre los del Consejo de Estado, del Consejo de Ministros y de la Asamblea Nacional hay distintas opiniones y criterios. De hecho, Raúl Castro se ha referido a la vieja mentalidad, como apuntamos más arriba, pero no sabemos mucho más que eso.

¿Dónde están los estudios científicos que avalaron esa apreciación? ¿Cuántos dirigentes y burócratas tienen esa vieja mentalidad? ¿Se han hecho encuestas? Si se han hecho ¿qué revelan?

Por otra parte, se ha vuelto a poner de moda, entre los dirigentes políticos lo que alguna vez un avezado intelectual cubano llamó la política de “La Tuya”. A veces se ve a un dirigente político o gubernamental referirse hiperbólicamente a “enemigos”, “vende patrias” u otros, sin que esté claro a quiénes se refiere. ¿Es esta la manera de debatir y dialogar”.

El análisis político forma parte de la vida de cualquier sociedad. En Cuba ese análisis generalmente se hace a la sombra y sin conocer cómo piensan los dirigentes y los funcionarios estatales que se cuidan de no decir nada políticamente incorrecto.

Por ejemplo, de los más recientes cambios en el Consejo de Ministros (Interior, Cultura, Economía y Educación Superior) sólo el último obedece a la lógica explicada por el Presidente y a la política aprobada en el Congreso. El nuevo titular del MES es claramente más joven que su predecesor, era el Viceministro Primero y tiene una reconocida trayectoria como dirigente, incluyendo el haber sido Rector de la que muchos consideran la mejor Universidad del país, la Central Marta Abreu de Villa Clara. Los otros tres casos no pueden ser explicados de igual manera, lo cual no impide que los ciudadanos hablen y discutan sobre el tema.

La existencia de diálogos, conversaciones, deliberaciones y debates sobre temas de interés público ciudadano es inevitable. Resulta mejor que se hagan abiertamente y con total transparencia y no en la oscuridad de conversaciones privadas, lo cual se presta para rumores y creencias que minan la legitimidad de los procesos políticos.

A riesgo de parecer petulante y autosuficiente, creo que el Partido y el Gobierno deben acometer un amplio programa de reformas que promuevan más que el debate, el diálogo y la deliberación. No oculto que me guío por la idea de que nuestra democracia tiene falencias y limitantes que hay que superar. Si la democracia representativa es insuficiente, también lo es la participativa. Por ello propuse desde el 2009 el paso de nuestro sistema político a un modelo deliberativo. Remito a los lectores a mi ensayo “Cuba cincuenta años después: continuidad y cambio político”, aparecido en el Número 60 (octubre-diciembre) del 2009 de la Revista Temas.

En función del argumento con el cuál terminé aquél ensayo, verbigracia, “la creación y fomento de espacios públicos necesarios al diálogo, el debate y la deliberación” propongo las ideas que enumero a continuación. Son 8 en total y las he agrupado de la siguiente forma: las dos primeras son normativas; las siguientes cuatro abarcan pasos prácticos que pueden ser puestos en vigor en un período relativamente rápido; las dos finales son de más largo aliento y tienen por objetivo fomentar el estudio de la ciencia política y su fortalecimiento en Cuba, cuestión ésta que considero imprescindible para superar las dificultades actuales:

a. Debido a que la propia Constitución vigente establece el papel dirigente del Partido, urge que las instancias correspondientes del mismo adopten un documento público en el cuál se recojan los principales planteos del Raúl Castro y los demás dirigentes acerca de la comunicación, la información y los debates en el espacio público. Ahí debe quedar refrendado el apoyo oficial del Partido para fomentar una cultura del debate que permita profundizar la más amplia democracia que sólo puede ejercerse cuándo haya una información más profunda y mayor libertad de expresión.

b. Se impone la adopción por la Asamblea Nacional de una Ley de Medios de Comunicación que garantice tres aspectos básicos: la autonomía de los medios, su función informativa y la necesidad de que los mismos garanticen el acceso de todos los ciudadanos a los necesarios debates públicos.

c. Fomentar la realización y publicación de encuestas de opinión por todas las instituciones que lo tengan como objeto social. En particular crear una encuestadora nacional pública que responda a los intereses de información de la ciudadanía.

d. Acelerar el proceso de acceso a Internet como un bien público común en la misma categoría que los parques, las playas, las bibliotecas públicas, el correo postal, la televisión y la telefonía. Los ciudadanos debemos tener acceso a un costo razonable y desde cualquier lugar, incluyendo las viviendas.

e. Fomentar la creación de medios de comunicación en los cuales los trabajadores de la prensa tengan capacidad de informar y opinar.

f. Crear un canal de televisión dedicado exclusivamente a la información y al comentario rico y diverso, como existe en casi todos los países del mundo.

g. Adoptar las medidas organizativas y de otro tipo que permitan a las universidades establecer la carrera de ciencias políticas. En Cuba existe la paradoja que existen el Doctorado y la Maestría en la materia pero no se estudia como disciplina de pregrado.

h. Fomentar la creación de una asociación profesional de politólogos y sociólogos a fin de que los que tengan esa profesión puedan contar con una organización que defienda sus intereses profesionales, como ya se hace con economistas, juristas, periodistas, historiadores y filósofos.

Nota: El texto completo de la entrevista se puede consultar en:

http://cubaposible.com/profundizar-las-reformas-en-cuba-hacia-donde-y-como-dialogo-con-carlos-alzugaray/

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