9J, el debate: ellas tienen la palabra. Más o menos

Andrea Levy, Margarita Robles, Inés Arrimadas y Carlona Bescansa, de izquierda a derecha. (Bluper)

Atresmedia organiza el 9 de junio el primer debate a cuatro de la campaña electoral para las elecciones del 26 de junio. En un formato inédito, cuatro mujeres políticas van a debatir sobre las elecciones. Sería necio pensar que es algo malo que se produzca este debate; desde la perspectiva feminista, que las mujeres ganen visibilidad y ocupen los espacios de protagonismo político siempre será un paso adelante.

Sin embargo, es un paso a medias que genera dudas. La decisión de a quién mandan los partidos llama la atención porque, aunque Antena 3 anuncia el evento como un debate entre “cuatro candidatas”, dos de las participantes no se presentan a las elecciones del 26J: Andrea Levy (PP) e Inés Arrimadas (Ciudadanos). Las que sí lo hacen son Margarita Robles (PSOE) y Carolina Bescansa (Unidos Podemos).

Llama la atención que haya sido esta la elección de Partido Popular y Ciudadanos ya que ambos cuentan con mujeres en puestos relativamente altos, eso sí, ninguno de los dos apuesta por las listas cremallera y, curiosamente, son los dos partidos que contaron con mayoría de hombres para el 20D.

¿Por qué, entonces, ellas y no candidatas? Parece evidente que han sido elegidas por rédito mediático: no costaría encontrar consenso en la idea de que Levy y Arrimadas son dos de las figuras políticas femeninas de ambos partidos con un ratio visibilidad-simpatía más alto. La labor de Gobierno de Cospedal o Sáenz de Santamaría ha desgastado su imagen y no creo que haga falta recordar el papel de Marta Rivera de la Cruz en el debate de TVE para el 20D negando la perspectiva de género en la violencia machista.

Esta decisión es profundamente dañina y va en contra del mensaje que trata de mandar la organización de un debate así. ¿No hay, acaso, mujeres válidas entre las listas de Partido Popular y Ciudadanos?¿Tienen rostro y nombre esas mujeres o son simplemente un número en la papeleta? Permitir que las lógicas mediáticas bañen a la perspectiva de género es una derrota porque sus mecanismos no entienden de feminismo ni de visibilidad, sólo de rentabilidad.

La decisión de PP y Ciudadanos es rentable, no justa. Además, cuenta con el amparo de los organizadores del debate, que lo permiten a la vez que lo venden como un encuentro “entre candidatas”. El detalle da al asunto un cariz de forma sobre el fondo preocupante.

Los pasos adelante, por pequeños que sean, son positivos, pero no podemos perder por ello la visión crítica y este debate encierra peligros que la perspectiva de género no debe subestimar. La propia necesidad de un debate paralelo entre mujeres ya es algo que lamentar. Las mujeres siguen siendo segundas -en el mejor de los casos- y no habrá victoria hasta que tengan una representación justa sin necesitar formatos accesorios.

Porque, no podemos engañarnos, este debate es un accesorio del oficial que se celebra el 13 de junio. Un accesorio del importante, del serio, del debate entre los candidatos. Una cita que contará con cuatro candidatos hombres y dos de los tres periodistas presentes masculinos. Una sola mujer (Ana Blanco, de Televisión Española) entre siete hombres en la mayor cita mediática de esta campaña, una representación irreal de la sociedad y contra la que aún hay que combatir. ¿Es protagonismo real un debate que funciona como accesorio del debate oficial?

El debate del 9J entre mujeres puede hacernos caer en un conformismo imperdonable. Los propios partidos no han entendido de qué va al no mandar todos a candidatas a estas elecciones, y la cadena parece no tomárselo del todo en serio permitiéndolo. Si caemos en la trampa de pensar que entre las listas de PP y Ciudadanos no hay mujeres válidas ya hemos perdido.

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