La Unidad del Pueblo no cabe en la tele

Alguien me dijo una vez que lo que no sale en la televisión no existe, y que todo lo que en ella sale no es real. Pues la realidad no interesa y el interés del poder no permitirá jamás que la realidad se vea.

El periodismo tiene una oportunidad histórica para rebelarse. El poder de impacto de las redes sociales en la ciudadanía, su capacidad para darle voz al pueblo sin filtros, sin intereses partidistas, sin censura hace que el PERIODISMO tenga la obligación de rebelarse como herramienta imprescindible de la información objetiva y veraz, de ser la verdadera plataforma de denuncia social del sistema y de ser el grano de la paja que las redes sociales alimentan.

Pero, ¿cómo se va a rebelar ahora en plena campaña electoral? … cuando más falta hace que la ciudadanía conozca todas y cada unas de las propuestas que llevan los partidos políticos a las elecciones generales. ¿Acaso las televisiones públicas de nuestro país son imparciales en otras estaciones no electorales?

Si el periodismo tiene que rebelarse, nosotros y nosotras, la gente del pueblo tenemos que exigir una democracia también en la caja tonta, esa que nos acompaña a todas horas, a la que alimentamos compartiendo sus contenidos en las redes sociales, las que nos embelesa como a idiotas, la que nos hace llorar de emoción con su ficción y la que nos hace vibrar cuando alguien se atreve a contarnos la realidad…

La Unidad del Pueblo no cabe en la tele, ¡claro que no!, no cabe porque el sistema tendría que cerrar su chiringuito. Y si no, pregúntense ¿por qué Albert Rivera, sin apenas presupuesto para campaña electoral al no tener representación parlamentaria aún, está hasta en la sopa?

¿Acaso no se dan cuenta de cómo prefiere el PP mandar a Soraya Sáez de Santamaría a debatir, y a Rajoy reservarlo para la casa vip de Bertín?

El interés del sistema no es otro, en mi opinión, que embelesar a los ciudadanos con un Rivera guapo y que habla muy clarito, para que no nos hagan pensar demasiado. Si Ciudadanos dará la investidura a Rajoy, pues que se pasee por los platós el guapo, ¡Qué leches!

Y si no, ¿por qué creen ustedes que Podemos y su estandarte “de barrio” pero también de platós, Pablo Iglesias, forma parte de esa sopa de picadillo que nos ponen a todas horas en televisión? ¿Acaso no se dan cuenta de cómo están silenciando a la voz del pueblo que también representa Alberto Garzón? ¿Acaso no se dan cuenta de que los poderes económicos de este país, dueños y señores hasta de las teclas de su mando a distancia, no están agradeciendo al señor Iglesias que haya roto a la izquierda para así tener una verdadera sopa de derechas?

Claro que la Unidad del Pueblo no cabe en la tele, pues un minuto de realidad acabaría con esa gran estafa del prime time donde nada es real, pero lo introducen en nuestro cerebro como si fuera el verdadero interés general.

Y ahora, vean la tele, y pregúntense por qué el “pueblo” no sale.

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