Mayo 4, 2015.

8:41 am

Frió, café, suena de fondo una maravillosa canción mientras yo sigo inspirada escribiendo por ti, de nuevo yo, bebo un sorbo, demasiado caliente, me quemo, los labios me tiemblan, pero no, no es por el café, ni por el frío, es por ti, es por tus falta de tu presencia, el miedo, el miedo a pronunciar tu nombre y que sepa hacerlo, o mientras intento, fallar y quedarme ahí, esta vez no, esta vez ya no quiero pensar en ti.

Me levanto, ya es tarde, tiro el papel en el bote de basura, es un salón amplio, lleno de preocupaciones, comer una de ellas, el bote esta lleno de envases de comida, nadie se dará cuenta que allí, en el bote, tire lo que mi corazón hablaba.

Llega una mañana más, no me resisto, el frío me obliga a pensar en tus brazos y lo que ellos pudiesen llegar a calentarme; acéptame en tu vida, yo también se sonreír como tu lo haces.

Me senté en una banca, cerré los ojos y viaje, me fui, llegue a un gran lugar, un gran jardín, un pasto verde, largo, frió, es un lugar muy frió, pero me encontraba conmigo misma, sonreí con los ojos cerrados, ese lugar era más bello…¿Qué hacia allí? ¿Por qué? de pronto tenia mis manos sobre un papel, escribiendo de nuevo sobre ti. Ya no había otro tema, y eso me asustaba.

Una larga nota, juré ya no volver a escribir, no pensaba recoger mis sentimientos de aquel gran bote, ya estaba muy bien acompañado por los envases de basura, estoy tranquila, paseaba, trataba de olvidar lo que había jurado, pero era imposible, el papel y la pluma, mi oxígeno, y tu mi sistema, no había marcha atrás, o escribía de ti, o moría por ti. Mi orgullo impediría que la gente hablase de que la causa de mi dormir profundo fueses tu, no te daría el lujo de llevarte todos los créditos de mi vida.

Abrí los ojos, hora de irme, me senté en una banqueta esperando una señal, un milagro, una voz, te esperaba, no pensaba en lo que podría llegar a pasar, un mensaje tuyo cambiaría mi perspectiva, por fin tu, por fin te diste cuenta de mi, por fin te fijaste en mi, por fin me hablaste, tu mensaje anunciaba que llegarías en unos instantes, entonces decidí esperarte, ansiosa, nerviosa, grite, no podía creerlo, ni siquiera tu te imaginabas lo que causaste en mi.

Llegaste y caminaste lenta y sutilmente hasta mi, no podía resistirme, y mi mente se acelero, mis latidos no eran normales, mi voz se volvió frágil y mis ojos solo estaban enfocados en ti, venga, que este 4 de mayo sera diferente.

Tuvimos una tarde juntos, vaya tarde, nunca, nunca, ni en mis mas pobres momentos renunciaré ir ese día, me marcaste, me llenaste, me enseñaste bastantes cosas, incluso cuando te fuiste, no te diste cuenta, y dejaste todo tu ser aquí, para mi, y aun espero que regreses buscándote, y que me encuentres a mi, porque yo, yo te tengo.

Mis labios siguen fríos y el café me acompaña, son testigos de que te amo, cada día les cuento de ti, de tus afanes y tus pequeños movimientos, de lo mucho que sonríes y el como te mueves por el mundo, espero no me olvides, no me borres, yo no lo haré, bendito el cuatro de mayo, bendito ese primer beso, bendito ese momento, bendito tu.

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