La historia de un gordo para toda la vida: cómo perdí 35 kilos siendo feliz.

Me llamo Miguel, aunque todo el mundo me llama Miki, soy de Madrid, tengo 27 años y seré un gordo toda la vida.

Ser gordo, al igual que cualquier otra droga o adicción, no es algo que se cure. Cuando eres gordo, lo eres para siempre; genéticamente tu cuerpo es dónde se siente cómodo, feliz, agustito,… qué leches, y tú también.

Hoy 15 de Octubre de 2015 hace exactamente 4 meses 14 días que comencé un enorme reto personal, y escribo estas líneas porque he pasado una gran barrera de ese reto: perder 35 kilos. Empecé en 133,9 y hoy estoy en unos 99,3.

Este post no lo escribo para vanagloriarme, para llenarme de ego o de felices comentarios de enhorabuena de gente que, sin conocerme, lea esto de rebote. Lo escribo porque, me gustaría compartir con vosotros la que hasta el momento ha sido la experiencia más enriquecedora de mi vida, luchando contra muchos fantasmas y siendo realmente feliz por primera.

También porque creo que podría ser capaz de motivar o ayudar a mucha gente como tú, querido lector, con mi experiencia.

¿Te animas a subir conmigo a esta batalla? ¡Vamos allá!

MI VIDA ANTERIOR

Siempre he sido gordo, desde niño. No me recuerdo como una persona delgada. Puede parecer algo sencillo, es mentalmente muy jodido. Sólo las personas que cada día de su vida se han sentido y visto gordas con respecto a los demás saben lo que es sentir que eres una persona, en cierta medida, enferma… en muchos casos como el mío, además, con una gran presión social y profesional por ser diferente al resto.

En los últimos años he pasado distintas vicisitudes personales que han afectado en cierta medida: el estrés del trabajo, la tristeza personal o emocional, la frustración familiar… todo esto me hacía tener ansiedad, provocando una terrible ingesta de calorías que no hacía otra cosa que fomentar una horrible rueda de la gordura en mi persona.

El deporte, por otro lado y aunque no lo parezca, siempre me ha encantado. He practicado más de una docena de deportes de forma habitual, en distintas fases de mi vida, aunque eso sólo me hacía tener una simple y falsa expectativa de ser una persona sana… realmente no lo era, pese a que hiciera deporte de forma más o menos recurrente.

EL CAMBIO

Una pregunta muy recurrente en mis conocidos en estos meses ha sido el por qué he hecho esto, el por qué ahora, el por qué tan en serio.

Aunque al principio ni yo lo tenía muy claro, el proceso sí me ha hecho conocerme emocionalmente mucho mejor y por qué había tomado (casi de forma inconsciente) la decisión personal de tirar adelante con un plan de impacto tan severo.

2014 fue un año muy duro para mí en muchos sentidos. Una, quizá la mayor, decepción emocional que he sufrido en mi vida, unida a la muerte de uno de los familiares que más me había influído desde niño, me hicieron replantearme muchas cosas; ésto me llevó a huir, viviendo y trabajando en México durante prácticamente todo ese año (aunque esa es otra historia...).

Durante 2014, en cuál acabé con una especie de viaje de vuelta al mundo de 7 semanas (que me llevó a lugares tan diferentes como Londres, Dubai o Tokyo), pasé mucho tiempo conmigo mismo: necesitaba procesar tantas y tantas cosas que era importante tener tiempo en soledad.

Se generó un cambio de mentalidad personal, un approach vital muy diferente al que había tenido hasta el momento e, incluso, una mentalidad mucho más ganadora, positiva y salvaje, de la que ya tenía.

LA DECISIÓN FINAL

Con este background, y ya de vuelta en Madrid, durante los primeros meses de 2015 notaba que me faltaba algo. Recuerdo perfectamente una gran cantidad de conversaciones con David y Natalia, casi semanalmente, en las cuales siempre había una constante en mi discurso: “necesito una motivación, algo con lo que me siga demostrando a mi mismo que puedo ser el mejor”.

De ahí vino mi decisión y, unido, a que Mónica y David querían empezar a trabajar con un entrenador personal, se abrió la oportunidad perfecta para dar ese salto.

LA MOTIVACIÓN

En ese momento descubrí que aunque dos de mis mejores amigos me estaban lanzado de forma práctica contra aquello que más necesitaba, muchos meses antes yo ya había tomado mi propia decisión: necesitaba cambiar mi vida en algún sentido. La vieja rutina, sino, me mataría.

Y de ahí llegó EL PUNTO CLAVE que me ha hecho cumplir mi objetivo todos estos meses: la motivación.

Cualquier persona que me ha preguntado, y han sido muchos durante estos meses, siempre les he dicho lo mismo: “la motivación es algo muy íntimo, muy personal de cada uno. Me ha llevado años encontrarla, pero ahora se que nada me puede parar”. La motivación es lo más importante en el proceso.

Creo que, muchas veces, nos equivocamos eligiendo la motivación correcta… en el caso de perder unos kilos, de hacer deporte, la gran mayoría de la gente se pone objetivos pensando en “quiero perder tanto..” o “quiero verme mejor en el espejo” y, al final, eso no es mas que un falso autoengaño que, en cuanto ves que no eres capaz de cumplir en el corto plazo, no sólo deja de motivarte sino que te puede llegar a dinamitar hasta el punto de deprimirte y sufrir un gran efecto rebote inmediato.

Mi motivación, la que os comentaba anteriormente que descubrí semanas después, es el conjunto de todo ese background emocional que estuve sufriendo durante 2014, y que también arrastraba desde mi infancia: soy una persona frustrada.

He sido siempre tan autoexigente conmigo mismo, para intentar suplir la diferencia con los demás debido a mi deficiente físico que, cada vez que no he conseguido algo en mi vida, sentía una enorme frustración personal. Soy una persona frustrada en mi vida emocional, en mi vida profesional y en el ámbito familiar.

Esa ha sido mi gran motivación, o mejor dicho, una forma de canalizarlo de tal forma que no sólo me siento alguien mucho mejor conmigo mismo, sino que he sido capaz de abandonar cualquier otro mal hábito que tuviera con tal de obtener una válvula de escape que me hiciera ser un poquito más feliz.

El deporte no sólo me hace estar más sano, sino ser realmente feliz por primera vez en mi vida.

EL ENTRENADOR Y EL ENTRENAMIENTO

Mi primer entrenamiento fue un día soleado y bastante primaveral, fue el 1 de Junio (en el Parque del Retiro de Madrid). Una puta locura. Recuerdo que estuve 5 días con unas agujetas insufribles. No podía ni levantarme de la silla sin que me dolieran los glúteos, las piernas, los riñones…

Ahora, viéndolo con perspectiva, considero casi imprescindible contar con algún profesional que sea capaz de guiarte. En mi caso, mi entrenador David, ha sido la persona que ha velado por mi seguridad física, que me ha controlado la dieta y que, a día de hoy, sigue velando porque no me vuela loco con mi objetivo (de hecho, para mí este éxito es compartido… sin su paciencia, yo hoy no estaría escribiendo estas líneas, es una realidad).

Los entrenamientos con él (2 veces por semana) durante estos meses han sido muy diferentes: cardio, fuerza, pequeños ejercicios de TRX, jugar con una bolsa de arena de 12 kilos, con una pesa de 10 kilos circular o con un kettel de 12. Ha habido pocos momentos en que he tenido ganas de matarle, ha habido muchos momentos en los que habría asesinado a mi yo del pasado por no haberse cuidado un poco más.

Además de estos entrenamientos, he intentado hacer actividades paralelas de forma semanal: caminar +10–12km los fines de semana, padel (2 veces por semana), salir a correr (una/dos veces por semana),… las primeras semanas era incapaz, las siguientes cada vez fui dándome más caña; ahora el propio cuerpo me pide a diario que le de un poquito de esa droga con la que le he ido mal acostumbrando estos meses: ese dulce sufrimiento que es hacer deporte… hasta un cierto límite.

LA ALIMENTACIÓN

Aunque parezca mentira casi ha sido más importante el cambio en mi alimentación. Siempre he comido variado, pero no tan sano como me gustaría, y ese ha sido el gran gesto que me ha hecho ser otra persona.

Podría escribir un artículo entero sólo sobre la alimentación de estos meses pero, casi mejor, os voy a dejar algunos tips que a mi personalmente me han funcionado genial (ojo! esto siempre debe ser bajo supervisión de un profesional y médica, que al final cada cuerpo es diferente!).

· El desayuno debe ser la comida más copiosa del día.

· El desayuno y la comida debe ser ricos en legumbres, verduras de hoja verde y proteínas.

· La cena debe ser lo más suave posible, y debe consistir en pescado azul y verdura de hoja verde.

· Las nueces y las almendras son tus amigas, siempre que tengas hambre puedes contar con ellas, nunca te abandonarán cuando más las necesites.

· Hay elementos terminantemente prohibidos: bebidas gaseosas y alcohólicas, lácteos, fruta, lechuga, aceite, vinagre, sal, cualquier harina o productos que la contengan, arroz, pasta, lechuga, etc.

· Bebe toda el agua que puedas: yo empecé bebiendo 2 litros al día, ahora bebo unos 5.

· Un día a la semana debes pasarte, yo suelo pegarme un gran homenaje del tipo pizza o hamburguesa grande con todo… y tan feliz!

EL DÍA LIBRE

Una de las cosas que más me ha costado durante estas semanas han sido los “días libres”.

Recuerdo perfectamente cuando David, mi entrenador, me comentó que debía pegarme un gran homenaje una vez por semana, intentando poder disfrutar de aquellas cosas que echara de menos durante cada semana, rebajando así mi nivel de ansiedad sobre ciertos alimentos y, de paso, haciendo que el cuerpo no dejara de acostumbrarse a alimentarse y procesar cierto tipo de alimentos muy calóricos y ricos en carbohidratos.

Aunque durante las primeras semanas me costó muchísimo, cuando llegó el segundo mes intentaba hacer sprints de 6 días, el séptimo (el sábado), simplemente disfrutaba.

Hasta que llegó un sábado que me pasé y lo pasé fatal. Me pasé tantísimo, fue un finde de casa rural con mis compañeros del trabajo, que estuve 4 días renqueante, arrastrándome por las esquinas por culpa de la retención de líquidos que sufría (había bebido mucho alcohol) y jodido del estómago. Desde ese momento tomé una decisión: dejaba el alcohol y toda bebida que no fuera “nestea”, aunque fuera mi día libre. Y así ha sido, hasta ahora, aunque con alguna pequeña excepción súper puntual y siempre en éste, mi día libre (una mini copita de vino..).

Desde ese momento me concentré en mi día libre en una dieta brutalmente amplia, pero concentrada en: muy temprano por la mañana, gran paseo (+10 kilómetros) y cena fuerte pero temprana (tipo 8–9pm).

Os voy a contar un ejemplo de un día libre, para que flipéis todo lo que he estado comiendo y, pese a ello, sintiéndome genial y súper fuerte en la pérdida de peso:

→ Desayuno: zumo de naranja grande, café con leche, dos barritas de pan con tomate, pincho de tortilla y bocata de calamares pequeño. De postre, palmera de chocolate.

→ Paseo largo, caminar casi todo el día (aprovechaba siempre para hacer recados), intentando beber mucha agua.

→ Comida: ya no tenía hambre, así que muchos días unas 8–10 nueces y listo.

→ Cena tempana: una pizza hawaiana mediana del Domino’s Pizza (eso sí, con el borde relleno de queso… mmm qué rica #gordoparatodalavida).

Y llegaba el Domingo, volvía a mi dieta normal sin ningún problema, no me sentía nada pesado y procesaba todo lo comido genial. Claramente, el metabolismo, en cierto modo, me ha cambiado mucho y ahora proceso todo de una forma mucho mejor y más rápida.

EL DESCANSO

Otro de los grandes cambios que he notado ha sido el descanso.

Desde bastante niño/joven he dormido poco, siempre ha sido así, costándome muchísimo conciliar el sueño y dormir más de 6 horas al día. En los últimos años mi ritmo normal era dormir eso, como máximo, y además tener una placentera sensación de ser suficiente para mi cuerpo. Ha cambiado por completo.

Desde que estoy en este proceso, e imagino que también a futuro, mi cuerpo ha demandado muchísimo más descanso… imagino que el deporte también será un gran factor para dicho cambio.

Antes era muy extraño el día que, aún sin despertador, dormía más de 6 horas. Ahora tengo que ponerme 12 despertadores para poder despertarme incluso habiendo dormido 8 o 9 de un sólo tirón. Lo más curioso de todo es que, junto con la dieta y el deporte, creo que está siendo el final de trinomio que me está haciendo perder una gran cantidad de peso de forma rápida.

Si tuviera que deciros algo sobre el descanso es: no lo infravalores, el sueño que dejas de consumir ya no lo vas a recuperar (y es súper necesario para que nuestro cuerpo esté bien cuando más lo puedes necesitar física o mentalmente).

LOS TIPS

Así de claro y sencillo.

Y si has llegado leyendo hasta ahora aquí, lo más probable es que estés diciendo: “joder, de puta madre, pero al final esto a mi no me funciona”.

Al final, como antes os decía, todo depende de la motivación que tengáis… pero me gustaría compartir con vosotros ciertos tips (un poco raros, he de decir) que me han hecho ser constante:

· Lucha con tu motivación: debes vivir con ella en la cabeza todo el día, yo la tenía muy clara y era imposible no cumplirla: “No quiero ser una persona frustrada toda mi vida, quiero ser el mejor en algo y esta es una gran manera de llegar a ello”.

· No pierdas la báscula de vista: desde el día que empecé puse la báscula en medio de mi habitación. Cada día cuando me levantaba, cada fin de semana cuando iba a salir o cada día al acostarme, la tenía justo delante de mi y era una forma de recordarme a mi mismo el gran esfuerzo que estaba haciendo y cómo no podía fallar.

· Pésate, de menos a más: al principio David (mi entrenador), me pesaba una vez por semana… llegó un momento en el que yo mismo empecé a picarme y quería demostrarme a mi mismo que tenía que seguir un ritmo fuerte y constante. Por ello empecé a pesarme todas las mañanas, pero no para saber lo que iba perdiendo, sino para luego poder comprobar mi evolución personal y seguir automotivándome… cuando ves que lo vas consiguiendo, nada te para.

Padel con David!

· Comparte el deporte, elige los que te gustan: quitando algunas sesiones de entrenamientos que hice solo Agosto, casi todas las semanas he ido haciendo deporte con distintas personas, (Angie, Rebeca, David, Natalia, Pedro, Sandra, Antonio, Mariola, Vane…) todos ellos han sido testigos y partícipes de mis palizas, de mi motivación y de mi nuevo yo y eso me ha ayudado a seguir mejorando, a darme cuenta queno puedo fallar la visión que tienen de mi.

· Cuéntaselo a todo el mundo: éste ha sido uno de los mayores puntos de inflexión de esta aventura: el día que empecé a contárselo a todo el mundo, empecé a ver que ya no iba a existir una vuelta atrás. Cada vez que alguien me lo preguntaba le contaba toda mi experiencia, toda mi motivación, la gran mayoría de cosas de este post; cuándo me felicitaban no sólo me daba mucha energía, sino que me cargaba un chip infalible en mi mente: “ahora que se lo he contado, no puedo fallar… quedaría como un falso y un mentiroso. Un inconstante. A por todas”. Creedme, funciona de puta madre.

Pequeño “stage” de verano en la sierra, de visita a casa de mis padres.

· Correr no mola, gamificalo: No me gusta correr, se me hace aburrido y pesado (drum, chas!). Gamifícalo.

Al final la mejor compra que pude hacer fue la de un reloj Polar, cuando perdí mis primeros 15 kilos, y la elección de 2–3 circuitos fijos para correr por el centro de Madrid (prefiero circuitos que empiezan en subida y la segunda mitad de los mismos sea en bajada). Al final te vas picando contigo mismo, con tus propias marcas, y es casi imposible no ir a más aunque estés muerto por otras cosas (como el trabajo) ese día.

· Sacrifica cosas, incluso tu vida sexual: en mi caso he tenido que sacrificar mucha vida personal y mucha vida familiar estos meses, hay que hacerlo. Al final estas decisiones son cuestiones vitales y si quién te rodea de verdad te aprecia (o quiere) acaba entendiendo el por qué de tu enorme cantidad de tiempo invertido en ti en vez de en ellos. Yo he tenido mucha suerte en este aspecto… salvo con algunas chicas con las que quedaba, creo que han acabado pasando de mi (a ver si ahora que casi casi soy tan guapo como Brad Pitt se van a arrepentir de la decisión… :P)

· Música sólo para hacer deporte: no me gusta la música española, casi nada, sin embargo descubrí que el Rap español, en concreto este disco de Nach, es la música que mejor me ha funcionado. Además sólo lo escucho cuando hago deporte, intento separar y nunca consumirlo en otro momento… cuando lo escucho siempre me revoluciona muchísimo, mi cerebro ya lo asocia a endorfinas a tope y es una forma genial de motivarte de forma inconsciente cada vez que quieres.

GORDO PARA TODA LA VIDA

Ahora queda lo más difícil, o eso dice todo el mundo. Mantenerse. Aunque realmente no es así.

Ahora mismo, estando en 99 kilos, me quedan unos 12–14 kilos para llegar a mi peso objetivo prefijado (otro mini reto), aunque sé que tras haber perdido 35 va a ser el menor de mis problemas.

Algo que sí que tengo claro es que, pase lo que pase, voy a ser un gordo para toda la vida. Mi genética lo marca así, lo he sido durante 27 años de vida, y una costumbre de tantos años no se cambia en tan sólo unos meses… pero lucharé por ello cada uno de los días de mi vida, por ser una persona feliz, sana, disfrutona, pero cuidándome; apoyándome en los maravillosos auto-tips que he ido generando durante estos meses de experiencia se que será muy sencillo de conseguir.

EL FUTURO

¿Cómo me planteo el futuro? Pues tengo una idea en mente, la he compartido con algunos en ciertos momentos de confianza extrema: me gustaría poder llegar a una forma física tal que fuera capaz de realizar un triatlón.

Se que es un objetivo demasiado ambicioso para mi, una locura para el 99% de la población. Pero qué cojones… también era muy ambicioso bajar 35 kilos en menos de 4 meses y lo he conseguido con la chorra.

El conformismo sólo te lleva a la mediocridad. Prefiero intentarlo y fallar que quedarme en un fofisano sin constancia, corazón y perseverancia ninguna.

¿Y luego, qué? Pues, ni idea… imagino que a por el siguiente reto.

Total, ¿de algo debe seguir viviendo mi frustración para ser apaciguada, verdad? (Y me sigue saliendo mucho más barato que un peculiar psicoanalista argentino).

EL APRENDIZAJE

Si tuviera que resumir en pocas palabras (y mira que a mi me cuesta eso…) cuál ha sido mi mayor aprendizaje en todo este camino, intentaría decirlo de la siguiente manera:

Somos mágicos, podemos conseguir todo lo que nos propongamos, sólo tenemos que proponérnoslo con la suficiente fuerza como para darnos cuenta que en verdad está chupado. Y es que, al fin y al cabo, el único límite eres tú mismo.

Y ahora, ¿estás dispuesto a cambiar tu vida?