Imagen sacada de http://economiaparatodos.net/john-law-heroe-de-nuestra-epoca/

La historia de John Law, de héroe a villano

El pasado cuatrimestre tuve que cursar la asignatura Historia Económica, que aunque en un principio no me parecía interesante en absoluto, acabó llamando mi atención con historias bastante curiosas que se han dado a lo largo de la historia.

En está ocasión quiero hablar de John Law, economista escocés que vivió durante los siglos XVII y XVIII.

La historia se remonta a principios del siglo XVII, John Law llegó a Francia en el año 1715, una Francia arruinada por las constantes guerras que libró el Rey Sol (Luis XIV). Después de su muerte regentaba el trono Felipe de Orleáns ya que el heredero de la corona (el hermano del Rey Sol) era aún un joven Luis XV.

John Law llego a Francia después de ser expulsado de Escocia y ofreció sus servicios como economista al regente para paliar la situación que sufría la Hacienda francesa.
Viendo como triunfaban en aquel entonces las llamadas Sociedades por acciones a Law se le ocurrió crear un Banco Central basándose en este modelo.

¿Para qué?

El principal motivo por el que se utilizaban las Sociedades por acciones en aquella época era la recaudación de capital, la larga duración del comercio de ultramar requería una fuerte inversión de capital, lo que únicamente podía conseguirse vendiendo las acciones que constituían el capital de la sociedad (con el cual se llevaría a cabo la actividad). Con esta venta masiva, se conseguía el capital necesario para hacer un viaje a ultramar y los beneficios serían luego repartidos entre los accionistas.

Se eligió este tipo concreto de sociedad para que con la venta de acciones se recaudase capital suficiente para paliar la deuda que tenía la Hacienda de Francia.

Momentáneamente el plan fue un éxito y saneo la Hacienda.

El éxito de sus medidas convirtieron a Law en un héroe para la población francesa. Además, fue el promotor del papel moneda, por aquel entonces el único método de pago eran las monedas o las piedras preciosas.
Este papel moneda no era de uso público como los billetes actuales sino solo para la gente con más poder económico (hablamos de cantidades de 5 ceros). Como Francia estaba inscrita al patrón oro, los billetes tenían que ser obligatoriamente convertibles a oro, lo que aseguraba su valor.

El problema residía en que la Hacienda no disponía de fondos suficientes para convertir todo el papel moneda que había creado a oro, por lo que si todos los dueños de billetes fueran a la vez a cambiarlos se formaría un “corralito” .

Y como se suele decir:

Si una serie de sucesos puede salir mal, saldrá mal en la peor secuencia posible.

Y precisamente esto fue lo que ocurrió, un noble fue al banco con la intención de intercambiar varios billetes por oro.
Al realizar el cambio, el banco se quedo sin fondos, el noble se llevo carros y carros de oro por lo que el regente tuvo que obligar al noble a devolver todo el oro al banco y quedarse con sus billetes. Lógicamente la voz se corrió provocando que la gente se agolpase en el banco para cambiar sus billetes. El banco no tuvo suficiente oro para convertir todos los billetes por lo que tuvo que cerrar.

Law intentando calmar a la población contrató a algunos vagabundos de la ciudad de París para que desfilaran con picas haciéndose pasar por mineros que iban a Louisiana para extraer las grandes minas de oro de Louisiana (¡mentira!, no había oro en Louisiana). Escasos días más la tarde la población se dio cuenta de que los “mineros” en realidad eran vagabundos de la calle, lo que provoco el pánico de nuevo y el cierre definitivo del banco.

Toda esta serie de consecuencias produjeron un huida “in extremis” de Law y que pasará de ser un héroe a un villano.

¿Cuál fue el problema de las medidas de Law?

El principal problema fue el apalancamiento: se intento crear demasiado con muy poco capital. La idea era buena y solucionó momentáneamente los problemas de la Hacienda francesa.

A parte de una crisis bancaria pronunciada, la población francesa desconfió del sistema bancario durante décadas, lo que perjudicó la industrialización francesa.

De esta historia se pueden sacar muchas moralejas y seguro que si se indaga más la historia resulta ser mucho más compleja de lo que yo he escrito.

La moraleja que yo saco de esta historia es que:

Se puede pasar de un extremo a otro en un simple paso.

Al igual que le paso a John Law, que en un determinado momento fue aclamado y querido para acabar huyendo del país y siendo considerado un “villano”.

Si tienes cualquier comentario, duda, mejora, crítica, opinión o simplemente algo que decirme puedes contactarme en @_pabloalonso

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