En septiembre de 2007, José Luis Rodríguez Zapatero, entonces presidente del Gobierno, proclamaba que España había entrado en la Champions League de la economía mundial; sin embargo apenas un año después comenzaría el derrumbamiento de la ilusoria potencia. Es ahí, en el contexto de la crisis y sus consecuencias, donde se instala Volveremos, esta «memoria oral de los que se fueron durante la crisis» (como reza el subtítulo del libro) de Noemí López Trujillo y Estefanía S. Vasconcellos, publicada por Libros del K.O. En ella las autoras dan voz a once personas (a las que tenemos que sumar varios personajes más en relación con estos: fundamentalmente padres y madres, pero también alguna pareja), de diferente nivel social, que nos permiten comprender un poco mejor qué significó en realidad la crisis más allá de las grandes cifras económicas o de empleo; qué supuso para el ciudadano común.
Escribió Svetlana Alexiévich en el prólogo de El fin del «Homo Sovieticus» (Acantilado) que «Esa es la única forma de mostrar, de adivinar algo, inscribiendo la catástrofe en un contexto familiar». Así, vemos a Ernesto y Soraya, por ejemplo, ambos licenciados (él con un doctorado), incapaces de encontrar ningún trabajo digno, que decidieron irse a Canadá, donde Ernesto había nacido; o Berni, cuya familia había gozado de una buena situación económica hasta que se produjo el estallido de la crisis y el negocio familiar (una juguetería en Santander) se hundió por completo; o Peter, hijo de un inmigrante peruano llegado a España hace más de veinticinco años, que, harto de tener que depender de sus padres por la imposibilidad de encontrar nada en España, decide marcharse a Londres a probar suerte. Estos son algunos de los personajes que se marcharon, pero también deciden Noemí y Estefanía incluir a Cintia, contrapunto al resto, pues ella, aunque lo intentó hasta en dos ocasiones, nunca llegó a marcharse, incapaz de dejar a su madre en España sola; uno de esos ejemplos, quizás, de la alegría con la que se vivía en los años anteriores a 2008: decidió comprar, junto a su pareja entonces, una casa nueva, hipotecando para ello la suya, ya pagada, pero su pareja se esfumó y tuvo que hacerse cargo ella sola de las dos, a punto de ser desahuciada hasta que finalmente consiguió que el banco se quedase con una y salvar la otra.
Todos ellos aparecen contando su historia en el texto, dividido en siete capítulos relacionados con las distintas fases del proceso de emigración; aunque la estructura del libro (la constante fragmentación del discurso de cada uno de sus personajes) pueda resultar poco llamativa a priori, una vez nos adentramos descubrimos un logrado friso conversacional donde los personajes, aun sin conocerse en persona unos a otros, encajan a la perfección, completando sus historias con los testimonios de los demás (un buen ejemplo de la “ley del buen vecino” que empleó Aby Warburg para ordenar su biblioteca: cada ejemplar estaba situado al lado del que, según él, más relación tenía, independientemente del autor, siglo o género).
Uno de los principales aciertos de Noemí y Estefanía radica en el grado de cercanía que consiguieron con los personajes; es llamativo, en este sentido, el caso de Ernesto y Soraya: las autoras consiguieron que él les confesase cosas que ni siquiera había hablado con su mujer, sus frustraciones personales, y que ella se enteró leyendo el libro. Pero no son solo sus historias personales lo que recogen en el libro; una parte fundamental del mismo radica en qué supuso para ellos el hecho de marcharse, y en este sentido (casi como siempre) el lenguaje tiene un papel fundamental: para varios, “aquí” y “allí” siguen siendo lo mismo: se refieren desde Londres a España como “aquí” o hablan de Canada desde el propio lugar como “allí”. Además, reflexionan sobre su identidad, lo que ha supuesto para ellos marcharse: el desencanto total hacia un país que les había “traicionado” al incumplir la posibilidad de encontrar un trabajo digno si ellos hacían lo que debían (estudiar, formarse); «aquello que dotaba de sentido a mi vida, en lo que había creído, no iba a poder ser», afirma Leonor, otra de las protagonistas, sobre su sueño de trabajar en la universidad española.
Esto, y mucho más, es Volveremos, una obra fundamental para que dentro de diez o veinte años, pero también ya, nosotros, los hijos de todos ellos, entendamos qué supuso realmente la crisis. Una obra que, como los buenos libros, ilumina la realidad y nos sacude por dentro, porque todos, al final, somos un poco María, Soraya o Ernesto.
[Publicado en Oculta Lit]
