Completar la figura

Imagen: Atypical

Cada persona es un mundo y nadie tiene la vida perfecta. Aunque a la vista de uno mismo pudiera parecer que uno es el más jodido y el mundo está en su contra, para otros, aunque increíble, parece ser que nuestras vidas son en realidad perfectas.

Todo depende con el cristal con el que se mire. Y de vuelta a los clichés.

Sé que en cierta manera tengo una vida privilegiada, estoy consciente de ello, y por lo mismo me revienta cuando me enfoco sólo en las carencias.

Pero es inevitable que un día, de vez en cuando, me atormenten esos vacíos que me agobian. Esas falencias.

El problema es que cuando casi todas las cosas caen en su lugar es desesperante que falte algo, aunque sea una línea, para completar la figura. Para ahora sí poder decir, así es como debe de ser.

Porque si bien, tengo un buen trabajo, y no me desvivo para completar la quincena, hay otros aspectos de mi vida que distan de estar completos.

Y son esos aspectos los que me frustran. Siento que es el momento ideal para tener una pareja, pero no hay nadie. Envidio a uno de mis mejores amigos, que puede salir de viaje con su pareja, algo que yo quisiera hacer. Y pudiera hacer sino fuera por el simple detalle de mi soltería.

Lo inquietante es que ya son más de 4 años desde mi última relación, y lo tonto es que parece menos tiempo. Durante ese periodo honestamente no he buscado genuinamente nada. Al principio por cumplir con alguna suerte de luto, luego por nostálgico y más tarde por un desinterés hacia todo.

Aunque recientemente me di cuenta que puedo sentir, que realmente puedo volver a perder la cordura por una persona. Lamentablemente no sucedió lo que me hubiera gustado.

Y así como yo envidio a mi amigo, quizá alguien envidie que tenga un trabajo estable, y otro más envidie que todo esté bien con mi familia. Es cuestión de enfoques. De completar la figura, que aunque para otros no parezca, nadie realmente la tiene completa.

Porque puede que consiga ese aspecto de mi vida que siento que falta, esa relación, por ejemplo, pero siempre habrá otro que descubriré hace falta, una nueva ausencia. Y así, ad infinitum.