El sentido de la crítica

Por qué no se está exagerando

Foto: The Big Lebowski

Puede que resultemos o parezcamos ser intensos e incluso que seamos artífices de una campaña de señalamiento hacia algo que se dice que causa o debería causar indignación.

Pero creo que es mejor levantar la voz, o al menos mostrar nuestro descontento ya sea en las vías públicas o mediante la crítica en redes sociales hacia declaraciones, comportamientos o situaciones que perpetúan actitudes que perjudican a la sociedad como el machismo, la discriminación, la homofobia, entre otros.

Un ejemplo reciente de ello son las desafortunadas declaraciones que hizo el músico Julión Álvarez sobre su tipo ideal de mujer.

“Me agrada que les guste agarrar un trapeador, porque puede estar hermosa y ser buena para lo que sea, pero si no tiene ese detalle, pues para mí no sirve”, dijo el cantante, al cual yo desconocía hasta que su entrevista se hiciera viral.

El problema no es que el tipo esté dando una opinión, porque bien que mal, todos tenemos el derecho de pensar de la manera que mejor nos parezca, y en ese sentido no estoy buscando, ni siquiera planteo su censura o señalo su postura como inválida.

Sin embargo, es muy diferente que un chico de barrio declare eso en una conversación con amigos a que lo haga una supuesta “figura pública”, que obviamente tiene una base de seguidores (al menos eso pienso) y que por lo tanto puede ser visto por cierto sector de la población como un modelo a seguir.

No estoy diciendo que inmediatamente su idea sobre mujer ideal influya tanto en la sociedad como para que la nueva generación o sus jóvenes seguidores desarrollen el mismo gusto, y repliquen su pensamiento, la teoría de los medios masivos de comunicación como aguja hipodérmica ya está más que obsoleta.

Sin embargo, es una muestra más de lo arraigado y normalizado que está el machismo en la cultura mexicana, en la que buscar una mujer “hacendosa” es porque se está educado a la “antigüita”.

Y saco el tema a colación, porque parece que algunas personas piensan que no se debe crucificar el contenido de dichas declaraciones o porque hay quienes piensan que se está sobredimensionando lo que dijo, y que debería ser algo que simplemente pase al olvido como un desafortunado traspié de un sujeto que igual ayudó a la revista a vender más ejemplares.

Pero no estoy de acuerdo del todo con ello; es decir, no se crucifica al susodicho, pero se crítica lo que dice porque como figura pública debe tener una responsabilidad, y por otro lado, ¿qué si se está sobredimensionando el asunto? Muchos temas que antes eran tabúes o que se daban como un deber ser, no eran cuestionados sino hasta que alguien reflexionaba y se daba cuenta de lo mal que se estaba actuando o pensando y se ejercía la presión para llegar a un cambio, la que fuera necesaria. Así ha sido nuestra historia.

Por eso hay que cuestionar, más con la oportunidad que tenemos de ser escuchados a través de las redes sociales, cuya crítica está fuera del establishment y de las líneas editoriales de cualquier medio, y por lo tanto es sumamente valiosa.