Incómodo

No recuerdo desde cuándo dejé de sentirme cómodo conmigo mismo.

Viendo fotos mías de hace unos años me hace darme cuenta de lo tanto que he cambiado, pero sobre todo de cómo, y quizás exagero, nunca me sentiré tan cómodo conmigo como cuando estaba en la universidad.

Mi cuerpo tenía unos cuantos (muchos) kilos menos, mi guardarropa consistía en playeras de grupos de música que nadie conocía ni sabía pronunciar su nombre y todavía me era apropiado usar skinny jeans y botas Dr. Martens.

Ahora no hay foto alguna mía que me guste, y mi outfit está conformado por ropa tipo oficinista clase mediero incluso en fines de semana, porque es la única que tengo.

Pero no sólo me siento incómodo con la persona que está frente a mí en el espejo a nivel superficial, sino tampoco estoy contento con lo que me he convertido.

Hace unos años yo era el típico estudiante que prometía ser algo más, que con confianza caminaba por la universidad, armado de esperanzas y proyectos, casi siempre ideando algo más.

Ahora soy un empleado más de una empresa más, cuyo momento de felicidad es cuando llega el fin de semana o cuando me escapo a jugar Pokémon Go! en la hora de comida.

Lo sé, soy patético. Y por esa misma razón ahora busco cualquier razón para embriagarme.

Porque al menos así dejo de ser yo por un momento.