La insoportable búsqueda de trabajo

Fuente: sí, someecards de nuevo.

Realmente agradezco no estar desempleado.

Luego de navegar más de dos horas en las distintas bolsas de trabajo a las que tengo acceso, me entró un gran sentimiento de frustración porque, en primer lugar, no encontré más que uno o dos puestos a los cuales pudiera aplicar, y segundo, que esos puestos ofrecían un salario ligeramente menor al que percibo, que es uno apropiado para un recién egresado.

Sin embargo, luego de dos años y 4 meses de graduarme, definitivamente ya no soy un “recién graduado”, ni me puedo dar el lujo de percibir ingresos que entren en esa categoría.

Además, aquellos siempre atractivos puestos de “coordinador”, “jefe” o “director”, evidentemente son tan lejanos como suenan, con sus más de 6 o 8 años de experiencia requeridos, aún y aunque en primera instancia mis habilidades actuales encajen con el perfil.

Por otro lado, también es curioso cómo muchas veces en los requisitos o habilidades deseadas de los puestos, las empresas colocan un montón de atributos, aunque sea un puesto de “ejecutivo jr”, o incluso “practicante”; es decir, muchos requisitos, poca remuneración.

Debo confesar que aparte de que hay puestos muy exigentes, también los hay en los que definitivamente no me imagino, y con la sola descripción me doy una idea de eso.

Es difícil para mí imaginarme en un trabajo de oficina, viviendo al pie de la letra todos los estereotipos del Godinazgo (vida de oficinista); actualmente, como periodista logró librarme de la mayor parte de esos paradigmas, pero tampoco escapo del todo.

Lo peor de todo es que, debido a la anterior razón, me es casi imposible encontrar alguna vacante que realmente satisfaga lo que estoy buscando.

Además, debido a mis pretensiones, de querer ser un escritor, un blogger, un líder de opinión, no creo encontrar nada que realmente me permita decir “esto es lo que quiero”.

Y me engaño todo el tiempo diciendo que no sé qué es lo que quiero, pero lo sé muy bien, mas me hago el desentendido por la simple razón de que mis aspiraciones son muy altas, y demasiado ingenuas, poco factibles, para nada rentables.