Siento que debería escribir sobre cosas importantes

Pero no se me ocurre nada

Imagen: Clannad After Story

Así que escribiré esta entrada de corrido, con ideas sueltas y retazos de pensamientos que he tenido, que no me dejan dormir.

Parece que se acaba el mundo o desesperadamente buscamos su final.

Las noticias parecen ficciones bastante elaboradas desde que un empresario, reconocido por aparecer en un reality show, ahora es el Presidente del país con mayor peso específico en el mundo.

Y aquel sujeto, bravucón, provocador, egocéntrico y machista, sorprendentemente con una base importante de seguidores, es quien decidirá el rumbo de la Unión Americana, dirigiéndose visiblemente hacia una involución.

La historia se supone que se enseña para que los errores no se repitan. Pero todo es cíclico.

Y aunque los muros fueron derribados y su daño evidenciado hace unas cuantas décadas, tal parece que regresarán, y no solamente será una contención física, sino que las paredes sociales y culturales, entre otras más, también se erigirán.

Y en todos lados pasan sucesos inexplicables, en mi ciudad un chico de 15 años dispara en un salón de clases contra sus compañeros y maestra, y en Veracruz se descubre que durante la anterior Administración las instituciones públicas de Salud aplicaron quimioterapias falsas a niños enfermos de cáncer.

Todo apunta a lo que una vez describió el escritor y periodista mexicano Fabrizio Mejía Madrid con que actualmente somos una cultura que exige constantemente la catástrofe. En la que los grandes ideales de antaño ya no existen y todos estamos esperando el fin de nuestros días.

Y nada tiene sentido, mucho menos nuestro lugar en el mundo. Lo único que sé es que no podemos quedarnos cruzados de brazos, atestiguando solamente el cataclismo, cada acercamiento al fin.

Y que definitivamente es el fin del mundo como lo conocemos.