Un accidente que no sucedió

Foto: Pianos Become the Teeth

¿Cómo se apaga una llama que nunca encendió?

Como cuando enciendes la hornilla de la estufa por error, y la chispa tiene una vida tan efímera que parece que nunca existió.

Pero ahí estuvo, la ignición, la combustión, todo se dio, aunque fue sólo por un momento. Aunque fue un accidente. Una equivocación.

La flama brilló.

¿Qué uso tiene el fuego que nada consumió?

Que aunque de vida corta, su intensidad no fue menor, mucho menos su pasión.

Durante poco menos de un segundo ardió con tal vehemencia que podía evaporar el agua, carbonizar la piel, ser incendio. Ser calor.

Así, tú encendiste accidentalmente una flama que se erigió con tal fuerza que pudo haber quemado un bosque. Pero que ahora se consume a sí misma.

Nadie nunca olvidará lo mucho que brilló.

Mentira.

Más bien, nadie nunca recordará que alguna vez encendió.

Esa es nuestra historia. Un accidente que no sucedió.

Pero la flama brilló.