Una pequeña oración que cambiará tu vida para siempre

Muy poco sabemos de Jabes: que era más ilustre que sus hermanos, que su nombre significaba dolor (y posiblemente su vida lo fue también) y obviamente un creyente del Dios verdadero, quien con una inmortal oración recibió de Dios lo que había pedido.

Yo había leído pasajes importantes desde niño, muchísimo antes de convertirme. Un día hablábamos acerca de los libros más duros de leer en la Biblia, entre ellos Números y Crónicas y ella me preguntó “¿leiste La Oración de Jabes?” y le dije que al parecer no lo había hecho y ella me dijo “Dios debe saber por qué la escondió allí” (refiriéndose a encontrar el pequeño versículo en medio del no tan leído libro de Crónicas) y me dio el versículo como referencia de 1 Crónicas 4:8 (ni me había dado cuenta que solo era un versículo en ese golpe de vista), además me añadió “nadie que lo haya leído lo puede olvidar”, esto me motivo bastante.

Quise leerla en papel para prestarle atención:

Jabes invocó al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si en verdad me bendijeras, ensancharas mi territorio, y tu mano estuviera conmigo y me guardaras del mal para que no me causara dolor! Y Dios le concedió lo que pidió. (1 Crónicas 4:8)

Luego empecé a buscar opiniones.

Un sermón de 1871, era Charles Haddon Spurgeon, desde el célebre Tabernáculo Metropolitano de Newington en Londres.

Tras haberlo leído aproximadamente hasta alrededor de la 1:00 de la madrugada quedé impactado, mi cabeza llegó al piso y hubo llanto, nuevamente Spurgeon me había ayudado a discernir con una recompensa invaluable. Además la lectura me había llegado justamente en un momento en el que a causa de mis pecados me sentía separado de Dios.

Ahora estoy seguro que para el creyente este versículo puede cambiar su vida y afirmar aun más su fe. Seguramente esta roca estará en los cimientos de lo que yo crea, escriba o predique en el futuro, sería similar para cualquier verdadero creyente.

No quiero detenerme en este párrafo, sin embargo hay que tener cuidado con la misma, no es un modelo de oración -aunque en parte se asemeja a la oración que Jesús enseñó-, por tanto es importante confrontar lo que Spurgeon trata de decir, con lo que realmente es La Oración de Jabes. John Macarthur escribió una crítica en referencia a este tema, sobre el muy vendido libro dedicado a esta oración del distinguido profesor cristiano Bruce Wilkinson. Puedes leerla aquí www.gracia.org/recursos.aspx?p=a&article=521

No voy a copiar el contenido del Sermón de Spurgeon, pero dejo el mensaje original.

http://www.spurgeon.com.mx/sermon994.html

“¡Oh, si en verdad me bendijeras!” — 1 Crónicas 4:10 (La Biblia de las Américas)

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