Gracias Snapchat
Siempre he sido de esos que por algún amigo early adopter, le llegan invitaciones de las últimas apps o redes sociales.
La primera vez que instalé Snapchat, más que no entenderle (que es de lo que se quejaban muchos), descubrí que sólo tenía un par de contactos ahí. En efecto, estaba dirigido (y aún pienso que lo está) a un público muy joven que entendía perfectamente la naturaleza efímera de los snaps.
De hecho la app tardó un rato en encender entre aquellos de 30 a 40 años. Y no son sólo ellos, sino agencias de publicidad, marketing, social media, que con el pretexto del storytelling comenzaron a incluir alguna dinámica de snaps dentro de sus estrategias o campañas.
La verdad es, que hasta ese momento seguía sin entender que no se trataba del storytelling sino de la cualidad con la que se había lanzado en un principio, la de olvidar.
Enrique Dans recientemente lo menciona en La internet de lo efímero, la gente se cansó de vivir ante notario público, un registro meticuloso de nuestras vidas. Es justamente este cambio el que habría que agradecer a Snapchat y, por qué no, a Instagram Stories también. Por copiar el concepto, sí, copiarlo y hacerlo aún mejor al acceder a un público que no había encontrado tan emocionante volver a crear la misma base de seguidores en otra red social (entre otras cosas mejor presentadas y más pulidas en su app). Pero principalmente agradecer que regresemos las puestas de sol, los gatitos, los memes, los accidentes graciosos y las postales familiares al mundo del snap, donde deben estar.
Lo mejor de esta transición es que la gente la ama, casi todos quieren subirse al tren de Snapchat. A mi en lo personal me gustó más el sabor del helado de Instagram, que hizo como los japoneses… lo copio y lo mejoro, qué más da. Pero está bien, no sólo larga vida a Snapchat e Instagram Stories sino a la versión similar que ya cocina Facebook y la que pronto asomará en Twitter. Una donde podamos escoger qué tweet será un snap y cuál deberá guardarse.
¿Qué será lo mejor de todo esto? Sí, poco a poco hemos dejado de ver gente que tira trescientas fotos de trescientos ángulos de un monumento para subirlas a Flickr y decirnos que lo hace porque puede, llenando los archivos del internet de pura basura. Así con este ejemplo podría seguirme con otros realmente efímeros… pero oh sorpresa, no es que no sean importantes, sólo están destinados a la red donde se hacen más importantes ahora, Snapchat.
La generación de lo efímero siempre existió, era aquella que en efecto no portaba para todo una cámara. Aquellos cines en los 50s que pasaban comerciales de 10 segundos, como snaps… donde no había necesidad de recordarlos más allá de 24 horas, como cualquier charla de bar.