El parteaguas del Tec
He sido alumna del Tecnológico de Monterrey desde agosto del 2014, antes como estudiante de preparatoria ahora como estudiante de Relaciones Internacionales. Sus profesores y sus grupos estudiantiles me han formado como persona, como estudiante y como ciudadana. He encontrado en estos años a personas que admiro profundamente y que me inspiran día con día. Aprecio mucho mi Universidad; pero siento que ahora que tengo las herramientas quiero y debo expresar mis críticas.
El pasado lunes 3 de septiembre, estudiantes de CCH Azcapotzalco se manifestaron pacíficamente en Ciudad Universitaria y fueron atacados cruelmente por un grupo porril dejando al menos a dos personas heridas de gravedad. La comunidad UNAM indignada, se unió para condenar la violencia, y a ellos se les unieron diferentes estudiantes de universidades públicas y privadas. En una lastimosa coincidencia se anuncia el lanzamiento del frappuccino tec en conmemoración del 75º aniversario de nuestra Alma Mater. Las redes sociales se dividieron: los que lo criticaban y los que lo defendían. Si bien hubo críticas que solamente fueron insultos, también hubo críticas bien sustentadas y explicadas cuyos autores fueron brutalmente atacados por nuestra comunidad estudiantil. No voy a hablar sobre los potenciales consumidores que somos de un frappé que cuesta aproximadamente $70, ni si estuvo bien o mal que fuera el símbolo de remembranza de una institución educativa y tampoco del blanco que somos también para la inseguridad del país. Quiero hablar sobre lo ofendidos que estamos porque criticaron a nuestro nuevo café.
El frappuccino fue el pretexto perfecto para criticarnos. Qué si somos unos burgueses, unos consumistas, unos indiferentes, unos clasistas, unos desinteresados… Fue la excusa para enjuiciar una realidad del Tec: lo limitada que está nuestra perspectiva sobre temas de interés social y lo desconectados que vivimos del país. Si bien la comunidad del Tec es apolítica, su misión establece que busca formar líderes con sentido humano. Ahora mismo me pregunto cómo vamos a ser líderes con sentido humano si lo que desató nuestro interés hacia los problemas actuales de violencia de la comunidad UNAM fue una crítica hacia nuestro querido frappé y no mera razón y sentido común. Es molesto saber que estamos en la mejor universidad privada de México y no estamos preparados para sensibilizarnos genuinamente ante problemáticas latentes y ante la realidad de la mayoría de la gente en nuestro país.
Por supuesto que yo sé que en el Tec hay gente a la que auténticamente le interesan estos temas, por supuesto que sé qué hay gente indignada por lo que está pasando y sé qué hay gente brillante que está haciendo algo. Sin embargo, desde donde yo lo he vivido no es la mayoría. Estamos ofendidísimos porque criticaron a nuestro frappé y no por la violencia que se ha vuelto norma. Nos ofendimos primero antes de hacer un ejercicio de reflexión sobre nuestra comunidad, sobre nuestros intereses y sobre las realidades. Preferimos decir «si no te gusta el Tec, pues vete del Tec» antes de reconocer que nuestra Institución y nuestra comunidad debería considerar el rol que tenemos en el contexto actual de México. Formamos parte de la clase más privilegiada del país: ¿cómo estamos usando ese poder?, ¿a qué le estamos dando voz?, ¿qué nos importa? Son preguntas que deberíamos comenzar a responder. Promovamos la autocrítica; solamente así podremos comenzar a construir una participación ciudadana.
¿No sabes qué fue lo que pasó con certeza a Jorge y Javier en el 2010 en Monterrey? Puedes informarte.
¿Consideras que el Tec pudo actuar mejor respecto a la muerte de nuestros cinco compañeros el pasado 19 de septiembre? Ya existe un blog donde podemos expresar nuestro sentir.
¿Te preocupa la violencia en el país? Manifestémonos.
Recibamos abiertamente la crítica. Abramos el diálogo. Miremos al otro y entendamos antes de ofendernos. Organicémonos. Sé que va a ser difícil, que el Tec pone mil trabas para todo, pero que este frappé sea un parteaguas y busquemos ser auténticamente los líderes con sentido humano que tanto queremos ser.
