Dos
Ahora eran dos cuerpos separados, individuales. Nada sabían del otro, ni reconocerían querer saberlo. Dos almas desencontradas. Dos personas desconocidas.
Era domingo, temprano, y ella caminaba sin parar, atenta a cada detalle que compone la mañana porteña. Con una libreta en mano, y una virome…