Apuntes

Sobre lo que dijo Cueva sobre los casos de Guevara y Barracuda

Lizbeth Hernández
Dec 19, 2016 · 3 min read

Hoy el columnista Álvaro Cueva publicó en el diario Milenio un texto virulento — no lo puedo leer de otro modo — en el que salió a vociferar su enojo e irritación ante la atención que han recibido la senadora Ana Gabriela Guevara y la cantante de música pop, María Barracuda, tras las agresiones que ambas sufrieron [en distintos momentos en EdoMéx y Ciudad de México] esta semana. No sólo eso, según Cueva, las posteriores amenazas, mensajes misóginos y de odio que ambas recibieron a través de sus redes sociales fueron una reacción «lógica» ante la «soberbia» de ellas por creerse especiales y merecedoras de mejor trato que el resto de la población [¿De dónde sacó esto? Hasta donde he leído, ninguna de ellas ha hablado de merecer más. Al contrario, María, por ejemplo, compartió que hizo su denuncia con dudas, pues hace tiempo tuvo una mala experiencia al hacer una denuncia de otro tipo]. Esto no fue el límite de Cueva, quien además minimizó y negó el problema de la violencia machista en México: «Y al diablo con ese cuento de la violencia contra las mujeres», dijo y acusó que en el país todxs hemos sido víctimas de la inseguridad y la violencia y que en México se imparte justicia selectiva [estos aspectos han sido denunciados con particular fuerza desde hace 10 años y merecen un análisis detallado], pero en la columna de Cueva estos señalamientos [por más verídicos que sean] se caen antes de convertirse en argumentos para su causa, pues para él todas las agresiones y toda la violencia que se registra en el país es homogénea, esto, además de hablar de su falta de información en este tema, da paso a obviar e incluso invisibilizar que en México somos impactadxs por múltiples violencias, cada una de ellas con características, contextos e implicaciones particulares, y al meterlas todas en un «contra todos por igual» tanto Cueva [como quienes secunden esto sin reparar] renunciarán a analizarlas, combatirlas y/o prevenirlas, siendo que esto es cada vez más necesario: tenemos que documentar, pensar, analizar y cuestionar estas violencias, contrarrestarlas.[Elisa Godínez nos explica un más de esto]. Hacia el final de su columna, Cueva, asumiéndose voz de muchxs, exclama: «Yo, como cualquier víctima de la violencia, exijo que no se resuelvan los casos de Ana Gabriela y María, que las traten tan mal como nos han tratado a miles de personas y que las dejen así, pasmadas, en la impotencia». Cueva corona su virulencia con una exigencia que, desde mi punto de vista, no sólo agrede y falta al respeto a Guevara y Barracuda sino también a quienes han padecido directamente violencias machistas y otras formas de violencia. Vaya, yo también he sido víctima de la inseguridad y de algunas formas de violencia y no respaldo en absoluto el que se pida que no se garantice justicia a alguien. Al contrario, para mí es importante no dejar de exigir justicia, investigaciones puntuales y apegadas al debido proceso para cualquier persona; sea un caso privado o público. Aclaro, no pretendo sobredimensionar el texto de Cueva, pero sí me parece importante reparar en qué significa que un personaje público, como lo es Cueva, emita palabras como éstas [no, no voy por el aspecto de fiscalizar tonos ni mucho menos sugerir se coarte la libertad de expresión de nadie]. Me interesa desentrañar qué pasa con este tipo de posturas que pueden pasar inadvertidas porque «es solo algo que dijo un imbécil en un periódico, no lo leas y ya», digo, desdeñar a quienes promueven ignorancia, odios, clasismos, racismos y/o fobias no es una gran idea, [luego tenemos casos extremos como Trump]. Además, al ser públicas estas posturas pues llegan a tantas personas y encuentran no solo críticas, cuestionamientos o desdén, sino también eco, aprobación y legitimación. Y esto último importa porque, no lo perdamos de vista, México es un país donde se [nos] violenta a las mujeres por serlo, donde se [nos] acosa, donde se [nos] invisibiliza en muchos aspectos y áreas. Y eso no «es normal», ni es menor.

Lizbeth Hernández

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Periodista e investigadora freelance•Promuevo el flow desde @KajaNegra •Cómplice de Enjambre Literario y Distintas Latitudes • Entre el perreo y el desasosiego.

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