Reclamar por tarjetas revolving

Es posible que mucha gente lleve una tarjeta de crédito en la cartera, de esas que te permiten sacar dinero aunque no tengas.

Igual va junto con la tarjeta de débito de toda la vida.

Ahora bien, es posible, que la primera sea una tarjeta de crédito revolving, y es muy diferente a las de crédito o débito.

Las tarjetas de crédito revolving pueden generar un importante problema económico a quien las posea y desconozca su funcionamiento.

Este tipo de productos financieros son vendidos, ofrecidos y promocionados en todo tipo de situaciones poco propicias para decidir con frialdad.

La salida del supermercado un día cualquiera, una llamada intempestiva a deshoras, el abordamiento por parte de un vendedor en una galería comercial…no son momentos en los que uno pueda pensar con claridad si realmente necesita una tarjeta revolving.

Sin embargo son las formas que utilizan para comercializarlas.

Lo preocupante, no es solo en qué momento las venden, sino también con qué argumentos.

El principal es que dan crédito inmediato y barato, a un 2%!, muy atractivo!, no tanto si profundizan y nos dicen que es un 2% mensual, no anual, si, eso es, un 24% anual, caro no, lo siguiente.

De este modo el cliente empieza a gastar con su tarjeta revolving pensando que un 2% de interés es muy razonable, y qué mejor manera de obtener liquidez inmediata que ese plástico tan atractivo.

Es posible que pasen muchos meses e incluso años hasta que el poseedor de la tarjeta revolving se dé cuenta de que algo pasa.

Lo hará cuando vea que a pesar de llevar meses pagando religiosamente su cuota lo que debe no baja, cómo puede ser?

Muy fácil, estás pagando la cuota que ellos te ponen por defecto, supongamos, 50 euros, o un 3% de la deuda.

Pero resulta que esa cuota va justa para cubrir los intereses del dinero obtenido a crédito, esto es, pagas 50 euros, pero a amortizar lo que has pedido solo van 1 ó 2 euros, o 10, dependerá del límite de crédito que tuvieras y lo que hubieras gastado.

Si gastaste todo, seguramente estarás en la situación anterior, pagar 50 euros y que 49 vayan a amortizar intereses.

Una vez que el cliente se ha dado cuenta de esto es más que probable que busque a un abogado para reclamar por tarjeta revolving.

Lo hará más decidido si descubre que las tarjetas revolving pueden anularse por intereses usurarios.

Los juzgados han empezado a fallar en contra de los bancos.

Es sorprendente que una Ley de 1908, como es la Ley Azcárate, esté sirviendo para anular contratos de tarjetas de crédito revolving en el Siglo XXI.