Federico 27

“Amor de mis entrañas, viva muerte, 
en vano espero tu palabra escrita 
y pienso, con la flor que se marchita, 
que si vivo sin mí quiero perderte”

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, Granada, 5 de junio de 1898-camino de Víznar a Alfacar, Granada, 19 de agosto de 1936)fue un poeta, dramaturgo y prosista español, también conocido por su destreza en muchas otras artes. Adscrito a la llamada Generación del 27, es el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo xx.

El termino generación del 27 parte de la fecha de diciembre de 1927, cuando se reúnen varios poetas españoles en Sevilla, en un acto organizado por la Sociedad Económica de Amigos del País para conmemorar los trescientos años de la muerte de Luis de Góngora. Este grupo se caracteriza por fundir las formas de la poesía tradicional con los movimientos de vanguardia; por tratar los mismos temas de una manera similar (la muerte en sentido trágico; el amor como fuerza que da sentido a la vida; preocupaciones sociales como la injusticia, la miseria, etc.), por el uso de la metáfora y la imagen (y vaya que en García Lorca hay de estas).

La poesía lorquiana es el reflejo de un sentimiento trágico de la vida, y está vinculada a distintos autores, tradiciones y corrientes literarias. En esta poesía conviven la tradición popular y la culta. Dedicando majestuosos poemas de temas cotidianos o históricos con un sutil toque artístico que solo García Lorca era capaz de lograr:

“En la mitad del barranco 
las navajas de Albacete, 
bellas de sangre contraria, 
relucen como los peces. 
Una dura luz de naipe 
recorta en el agrio verde, 
caballos enfurecidos 
y perfiles de jinetes. 
En la copa de un olivo 
lloran dos viejas mujeres. 
El toro de la reyerta 
se sube por las paredes. 
Ángeles negros traían 
pañuelos y agua de nieve. 
Ángeles con grandes alas 
de navajas de Albacete. 
Juan Antonio el de Montilla 
rueda muerto la pendiente, 
su cuerpo lleno de lirios 
y una granada en las sienes. 
Ahora monta cruz de fuego, 
carretera de la muerte.
*
El juez, con guardia civil, 
por los olivares viene. 
Sangre resbalada gime 
muda canción de serpiente. 
Señores guardias civiles: 
aquí pasó lo de siempre. 
Han muerto cuatro romanos 
y cinco cartagineses.
*
La tarde loca de higueras 
y de rumores calientes 
cae desmayada en los muslos 
heridos de los jinetes. 
Y ángeles negros volaban 
por el aire del poniente. 
Ángeles de largas trenzas 
y corazones de aceite.”

Federico García Lorca vivió en una época de diversos conflictos en su país, debido a las cuales y a un aventurero aire de conocer el mundo y expandir su obra, decide viajar a América, visitando Nueva York y recorriendo múltiples partes de américa latina. Colombia y México, cuyos embajadores previeron que el poeta pudiera ser víctima de un atentado debido a su puesto de funcionario de la República, le ofrecieron el exilio, pero Lorca rechazó las ofertas y se dirigió a la Huerta de San Vicente para reunirse con su familia.

Llegó allí el 14 de julio de 1936, tres días antes de que estallara en Melilla la sublevación militar contra la República que dio lugar a la Guerra civil. Inicialmente, la situación en la capital granadina fue tranquila y no hubo ningún incidente. Sin embargo, el día 20, la guarnición militar se sublevó y en poco tiempo el centro de Granada estaba en poder de las fuerzas sublevadas. Federico García Lorca fue fusilado a las 4:45 h de la madrugada del 19 de agosto, en el camino que va de Víznar a Alfacar. Asi terminaria la vida del magnifico y singular poeta, grande del siglo xx y de la historia española.

Despues de su muerte su compatriota y tambien maestro de la poesia Antonio Machado le dedico un poema a su muerte : “el crimen fue en granada”. Palabras fuertes y desgarradoras de Machado que llegaran al alma mas que cualquier palabra mía en la reflexión de la vida y muerte de Federico García Lorca. Esto es: “el crimen fue en granada”.

“1. El crimen
Se le vio, caminando entre fusiles, 
por una calle larga, 
salir al campo frío, 
aún con estrellas de la madrugada. 
Mataron a Federico 
cuando la luz asomaba. 
El pelotón de verdugos 
no osó mirarle la cara. 
Todos cerraron los ojos; 
rezaron: ¡ni Dios te salva! 
Muerto cayó Federico 
?sangre en la frente y plomo en las entrañas? 
… Que fue en Granada el crimen 
sabed ?¡pobre Granada!?, en su Granada.
2. El poeta y la muerte
Se le vio caminar solo con Ella, 
sin miedo a su guadaña. 
?Ya el sol en torre y torre, los martillos 
en yunque? yunque y yunque de las fraguas. 
Hablaba Federico, 
requebrando a la muerte. Ella escuchaba. 
«Porque ayer en mi verso, compañera, 
sonaba el golpe de tus secas palmas, 
y diste el hielo a mi cantar, y el filo 
a mi tragedia de tu hoz de plata, 
te cantaré la carne que no tienes, 
los ojos que te faltan, 
tus cabellos que el viento sacudía, 
los rojos labios donde te besaban… 
Hoy como ayer, gitana, muerte mía, 
qué bien contigo a solas, 
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»
3.
Se le vio caminar… 
Labrad, amigos, 
de piedra y sueño en el Alhambra, 
un túmulo al poeta, 
sobre una fuente donde llore el agua, 
y eternamente diga: 
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!”
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