El plátano de la isla
Todo el mundo dice que es el más cotizado, que como él no hay otro igual. Las señoras cuchichean cuando pasa y lo miran de reojo. Los niños se visten como él, imitan su andar y su forma de hablar. Las mujeres agarran a sus hombres imaginando que son él. Los hombres agarran a sus mujeres para que él no se las lleve. Las mujeres agarran a sus mujeres para abrazarlas y besarlas. Los hombres agarran a sus hombres para abrazarlos y besarlos (y algún “loquillo” se imagina un trio con él).
La banda del pueblo le ha dedicado dos canciones en las últimas fiestas. Hay camisetas con su marca en los souvenirs del centro. Se rumorea que cuatro personas del pueblo se han tatuado un verso suyo en sus zonas más íntimas. Es la estrella del momento. El ser más deseado…
Lo veo dormir, junto a mí. Su torso peludo y sus ronquidos agudos no son lo único que comparte sólo conmigo. Comparte mucho más, más de lo que jamás nadie podrá imaginar. Momentos, halagos y caricias. Me come con los ojos, con la boca y con las manos. Me llena de alegría, de emociones y de pasión. Me hace volar, a solas, para compartir el vuelo con mi ser en plenitud. Y es por todo eso y más cosas que no voy a contar, que beso su torso peludo, me duermo al ritmo de sus ronquidos agudos y soy feliz.