Behaviorismo y conductismo

Recuerdo que este nuevo post forma parte de la serie dedicada al bien común que venimos colgando en este blog desde hace algún tiempo. También que habíamos entrado en las explicaciones psicológicas relacionadas con la toma de decisiones y en los comportamientos de las personas en temas de inversión, ahorro y consumo bajo condiciones de riesgo. En relación con esas cuestiones decidimos hace unos tres posts entrar en las experiencias personales del autor en relación con tres temas: 1) la toma de decisiones, su optimización y la aparición de la Investigación Operativa; 2) el behaviorismo; 3) la teoría económica.

El presente post aborda brevemente el segundo de dichos temas. Lo hace siguiendo muy de cerca las experiencias personales del autor en la Universidad de Pennsylvania

Psicología en USA

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Cita de John Broadus Watson

En relación con la rápida entrada de la psicología en muchas de las actividades de la sociedad americana, a lo que se ha hecho referencia en el post anterior, no hay que olvidar la gran influencia en el mundo de las ideas de la obra de William James (1842–1910). Fue un filósofo estadounidense de gran calado, padre del pragmatismo americano, junto con Charles Sanders Peirce (1839–1914), y John Dewey (1859–1952), profesor de Harvard, que enseñó psicología y creó la denominada psicología funcional.

En cuanto a la Psicología en sí, no es este el lugar para referirnos a ella con detalle, pero se podría mencionar que su significado procedente del griego clásico es el de “ciencia de la psique, del alma o de la actividad mental en general”. Muy pronto se relacionó con el estudio del comportamiento y la conducta (behavior and conduct, en inglés)[1]

En principio y al igual que la filosofía o la metafísica (la parte más inmaterial de la primera), se ocupa de conceptos tales como el funcionamiento del cerebro, la inteligencia, el pensamiento, la consciencia y otras actividades intelectuales del hombre. Aunque lo hizo siempre con un enfoque más científico, por un lado, y más relacionado con lo que se puede observar en cuanto al comportamiento, de los hombres y los animales, por otro.

Se ha ocupado de temas como la personalidad, las relaciones personales, la motivación, la emoción, la percepción, la atención, el aprendizaje y otros. Buscando siempre en todos ellos lo que se puede observar objetivamente en las reacciones y actuaciones de los humanos.

Behaviorismo y conductismo

En cierta manera fue un intento más del hombre por estudiar científica y factualmente lo que siempre se había considerado que no se podía hacer: el mundo intelectual, espiritual o psíquico del hombre.

Con gran rapidez por tanto, se buscó la experimentación en temas psicológicos y surgieron laboratorios en un gran número de universidades. El behaviorism, y especialmente el radical behaviorism fue el resultado más destacable de ese proceso.

Según se pude ver en manuales de esta materia y también en Wikipedia, la palabra Psicología fue utilizada por primera vez hacia finales del siglo XV y principios del XVI, en pleno Renacimiento, por el humanista cristiano croata Marco Marulo (o Marulic´) (1450–1524). En esa referencia se cita también al autor alemán Rudolf Göckel (1547–1628) el cual utilizó el nombre, en una de sus publicaciones, hacia 1590.

La reforma protestante de la mano de Philippe Melanchthon (1497–1560) y otros autores, utilizó el término y lo que significaba. Los orígenes de La Psicología son claramente europeos continentales ya que en Francia también hubo en esa temprana época publicaciones sobre la materia. En Inglaterra la difusión del término fue algo posterior, hacia 1694 apareció la primera obra dedicada al tema.

La Ilustración contribuyó a potenciar la idea y la materia, especialmente la Ilustración alemana. El filósofo alemán Christian Wolff (1679–1754), publicó, ya en siglo XVIII, dos obras con la Psicología como tema central: Psychologia empirica (1732) y Psychologia rationalis (1734).

Echó pronto raíces en los Estados Unidos y durante años muchos de los avances en la materia vinieron de ese país, aunque la Europa central, Alemania y Austria, siguieron siendo lugares de gran apego a la Psicología.

Escuelas o enfoques

En Psicología ha habido desde esos comienzos muchos enfoques, teorías, escuelas y sistemas. De forma esquemática y utilizando en parte lo publicado en Wikipedia se puede dar una lista parcial de aproximaciones y autores

1879, psicología experimental, estructuralismo, Wilhelm Wundt (1832–1920)

1890, psicología funcional, William James (1842–1910)

1895, connectionism, psicología de la educación y efecto refuerzo, Edward Thorndike (1874–1949)

1896, psicoanálisis, Sigmund Freud (1856–1939)

1913, behaviorism , John Broadus Watson (1878–1958)

1920, estructuralismo, Edward Bradford Titchener (1867–1927)

1930, radical behaviorism o conductismo, B.F. Skinner (1904–1990)

1940, terapia Gestalt, Fritz Perls (1893–1970)

1945, psicología analítica, Carl Gustav Jung (1875–1961)

1954, terapia racional emotiva conductual, Albert Ellis (1913–2007)

1960, terapia cognitiva, Aaron T. Beck (nacido en 1921)

1967, psicología cognitiva, Ulric Neisser (1928–2012)

1962, psicología humanista, Asociación Estadounidense de Psicología Humanista, Abraham Maslow (1908–1970)

1970, la psicología social expande sus horizontes, motivación y logro, David McClelland (1917–1998) y muchos otros

1978, la psicología de la toma de decisiones, teoría de las perspectivas, Daniel Kahneman (nacido en 1934) y Amos Tversky (1937–1996)

1980 y siguientes, percepción, pensamiento, aprendizaje; matemáticas, ingeniería y psicología; psicoanálisis infantil y otras formas de psicoanálisis; y otros.

Psicología Cognitiva, que aunque surgida al final de los años 50 y primero años 60 del siglo pasado como reacción al conductismo, está muy activa en la actualidad por formar parte de lo que se denomina hexágono cognitivo: neurociencia, inteligencia artificial, psicología, lingüística, antropología y filosofía.

Introspección y fenómenos reflejos

Para lo que nos interesa aquí, relacionado con la economía conductual y con las críticas a la economía financiera actual, destacamos de todas estas corrientes la psicología experimental iniciada por Wilhelm Wundt en Alemania, continuada por John B. Watson en USA bajo el nombre de behaviorism, potenciada previamente en el terreno de la educación y el aprendizaje por la “ley del efecto” de Edward Thorndike, al que se considera antecesor del behaviorism, y seguida más adelante, en su versión radical, por el conductismo de B. F. Skinner.

Lo hacemos por dos motivos, uno porque en los años 60 y 70 del siglo pasado tenían gran vigencia en los Estados Unidos las interpretaciones “behavioristas”, y el autor de este blog vivió muy de cerca la influencia de este enfoque psicológico en la universidad americana, y otro, porque el behaviorismo, por lo menos el radical, más conocido en España como “conductismo”, ha sido claramente sobrepasado por las nuevas ideas conductuales.

El behaviorismo establece que todos los comportamientos, tanto en los animales como el los hombres, son fenómenos reflejos producidos como reacción a estímulos externos. No dejan de admitir sin embargo, que los individuos pueden tener tendencias internas a reaccionar de formas determinadas pero los behavioristas consideran que tales tendencias son producto del historial de refuerzos o penalizaciones sufridos por dichos individuos.

No aceptan la introspección y buscan las explicaciones del comportamiento humano en el entorno y basan sus conclusiones en la observación y medida de las reacciones. Sólo las manifestaciones públicas pueden ser objetivamente estudiadas y los fenómenos privados e internos, como los pensamientos o sentimientos, deben ser ignorados.

Condicionamiento clásico y condicionamiento operante

Con esas concepciones John B. Watson estuvo muy cerca de los experimentos de Iván Pávlov (1849–1936) y la labor de ambos dio lugar a lo que se llama “condicionamiento clásico”. Los animales, y seguramente las personas, según este enfoque, relacionan un estímulo neutral (el ruido de una campana por ejemplo) con uno estímulo fuerte (por ejemplo el hambre y los alimentos que la eliminan). El aprendizaje en todos sus aspectos, podría según esto, potenciarse significativamente utilizando los estímulos adecuados. Lo mismo podría hacerse con muchas otras situaciones en las que un comportamiento correcto sea necesario.

El behaviorismo radical de B, F. Skinner es un paso más en ese proceso de no prestar atención a la introspección, aunque Skinner, que fue un psicólogo notabilísimo en su época, muy prolífico y muy premiado, era menos tajante que Watson en algunos aspectos. Él sí creía que la mente existía y a diferencia de Watson pensaba que tanto los pensamientos como los sentimientos podían someterse al análisis de sus consecuencias. Introdujo la idea del “condicionamiento operante o intencional” según la cual se podían buscar los procesos internos y externos que hacían más probables la ocurrencia de ciertas reacciones o comportamientos. Fue radical en cuanto al uso de los conceptos de refuerzo y penalización y consideró que todo se podía conseguir con el uso adecuado de estos mecanismos.

Concluyendo

Concluyo este post indicando que la evolución posterior de la psicología y su integración con la teoría económica muestran un claro distanciamiento del behaviorismo y del conductismo. Las personas lejos de tener comportamientos estándares y predeterminados los tienen individualizados y aleatorios, al menos en lo relativo a la toma de decisiones y a las elecciones.

Y también volviendo a indicar que la mayor parte de lo que se dice en los tres últimos posts, y lo que se dirá en el próximo, no es un análisis riguroso de los temas tratados, sino un recordatorio de lo vivido por el autor en la Universidad de Pennsylvania en dos etapas distintas desde finales de los 60 hasta 1977.

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[1] Tanto en inglés como en español son dos términos intercambiables aunque el primero suena más científico y técnico y el segundo más moral o más relacionado con la actitud de las personas, por ejemplo, en el trabajo , en las relaciones personales o en cuanto a las reglas de funcionamiento de la sociedad


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