Cómo leer un libro cambió mi vida

Este artículo fue originalmente publicado en 13% Pasión por el trabajo

Yo sé, es un título de autoayuda. Pero no se preocupe, no le voy a contar como leer un libro puede cambiar su vida. Esto es un recuento de una serie de eventos que cambió el rumbo de la mía y todo empezó con un libro prestado.

Hay cierto atractivo en las historias de libros que aparecen de manera misteriosa y encaminan al lector por una senda inesperada. Como Jumanji, el juego de mesa, estos libros están polvorientos, guardados en algún rincón del ático en una casa vieja, o desgastados y apiñados entre otras viejeras en una librería de antigüedades. Mientras se pudren lentamente con el paso del tiempo, la persona indicada se topa con ellos y libera los animales y cazadores (para seguir con el ejemplo de Jumanji) que terminan cambiando su mundo para siempre.

El mío no era polvoriento ni estaba apiñado en una librería de antigüedades. No llegué a él por casualidad, sino por causalidad.

Convencido de que la memoria siempre falla (si le gusta el tema de la memoria le recomiendo este podcast), puedo especular que la causalidad de la que estoy hablando fue algo así: anoté, en una esquina de un cuaderno, el título de un libro que un profesor mencionó de manera trivial y casi intranscendente, en el transcurso de una clase de derecho. Volví a esa anotación cuando el tedio que me generaba el derecho se volvió insoportable y buscaba cualquier excusa para escapar, así ésta estuviera consignada dentro de un cuaderno de derecho.

De ahí fui directamente a la biblioteca de la universidad, pero el libro ya había sido prestado. Esperé que se venciera el plazo que tenía la otra persona para devolverlo y volví. Sin embargo, me encontré con la sorpresa de que, otra vez, el libro había sido prestado. Algo tenía que tener ese libro para ser tan pretendido, pensé. Cuando por fin conseguí llevarme a mi casa Outliers, de Malcolm Gladwell, ya habían pasado un par de meses.

Antes pensaba que la vida cambia con los grandes acontecimientos: uno se casa, pierde a un ser querido, se muda a un nuevo país. Ahora, cada vez más me convenzo que no es así. La vida cambia con pequeños detalles: decisiones que parecen intrascendentes, mínimas alteraciones en el transcurso normal de nuestros días — despertarse 10 minutos más temprano, o más tarde, parar en la mitad de la calle y amarrarse los cordones, o volver a la biblioteca por un libro después de haber fallado tres veces seguidas.

Leerme Outliers me cambió la vida. No porque aprendiera algo que cambiara mi perspectiva para siempre, aunque sucedió. Ni tampoco por que me presentó un autor que me llevaría a otros autores que terminarían dominando mis lecturas. Somos lo que leemos, dicen por ahí — y yo creo que sí. Outliers no me cambió la vida en esos sentidos. Sino de una manera práctica y profunda. Me sacó del rumbo que creía que la vida tenía destinado para mí, el de abogado, y me llevó al camino actual — que nada tiene que ver con el ejercicio del derecho.

Outliers, o mejor un capítulo de este libro, me llevó a un nombre. El del papá de una amiga que, a pesar de estar frente a mis narices, probablemente nunca lo hubiera advertido de no ser por Malcolm Gladwell y su ingenio. El papá de mi amiga me dijo algo, una enseñanza que me abrió los ojos a una nueva manera de ver las cosas. Como Gladwell, pero en un sentido más práctico. Tan práctico que rechacé una oferta de trabajo apenas salí de su oficina. En el momento no lo tenía claro pero con mi negativa no sólo estaba rechazando ese trabajo, sino la posibilidad de vivir mi vida como abogado.

La vida cambia con detalles mínimos. Lo fascinante es que no hay manera de saber cuándo uno está frente a uno de ellos. Amarrarse los cordones antes de cruzar la calle (como en esa famosa escena de Benjamin Button), reprogramar la hora de una cirugía ‘menor’, un retraso en un vuelo de rutina, todas estas peculiaridades que en el momento parecen ser nada más que banalidades tienen el potencial de convertirse en uno de esos detalles.

Leer Outliers cambió mi vida. Pero no le puedo prometer que va a cambiar la suya. Como dije, no se trata de cómo un libro puede cambiar su vida. Si está buscando algo para ese fin, puede buscar cualquiera de los miles de artículos que se encuentran en internet, ‘tres tips para mejorar tu productividad’, ‘siete maneras como las personas exitosas afrontan sus mañanas’. Aunque me atrevo a decir que lo que aprenda ahí no le cambie la vida, en últimas la vida cambia con las cosas pequeñas.