Te necesitamos. A ti, a todos.

A los que conoces y a los que no. A los que les tuvieron tirria Chávez desde el día uno, a los que votaron por él, a los que se arrepintieron, a los de clóset porque la familia es de izquierda y no se hallan ideológicamente. A los que están clarísimos, a los que saben de economía, a los que leen filosofía, siguen a periodistas serios y a los que mandan cadenas en medio de la angustia porque quién sabe. Te necesitamos si eres valiente y te sabes amarrar la camisa en la cabeza, también si te da terror y te quedas atrás, si tomas videos desde el edificio y gritas furiosa, si haces carteles, si te pones accesorios insólitos de la bandera de Venezuela, si la llevas al revés, si vas en moto, si siempre caminas, si eres de los que llegan después del mediodía que la cosa se pone buena o a las 9 tempranito porque al mediodía se pone feo y te vas.

Te necesitamos si haces arepas para los muchachos, reuniones para organizar protestas creativas, escudos con mensajes, máscaras de botellas de agua de 5 litros, si mandas medicinas, maalox, fórmula materna, si haces comedia pro fondos, si pones carteles en Madagascar y Bogotá y Berlin y Madrid y Houston y Miami y el mundo entero, si te pones furioso y confrontas corruptos con tu celular, si eres un guerrero del teclado, si recoges petróleo del derrame en Los Roques, si criticas todo pero tienes nueve grupos de whtasapp para saber qué pasa, si estás en la candela, si te fuiste, si te duele, si te importa, si no sabes muy bien qué hacer pero sabes que hay que hacer algo o nos encaraman una bota en el pescuezo y nos toca calarnos una dictadura, porque cuando nos abusaron, no saliste a gritarles en la cara que a ti te toca ser libre y que basta ya.

Te necesitamos en la calle o en las redes o entre los vecinos, en los chismes del ascensor, en panfletos, en mensajes en los billetes, en conversas de mercado, en obras de teatro, en tertulias de librería, leyendo artículos de opinión para hacerte la tuya o escuchando audios anónimos porque te dan esperanzas aunque muchos sean absurdos.

Te necesitamos como sea que puedas hacerlo, te necesitamos firme y convencido de que se puede, te necesitamos cuando estás triste y crees que estamos idos al foso y que esto no lo arregla nadie y te necesitamos cuando en medio de una marcha ves tanta solidaridad, hermandad y hermosura que te convences de que somos poderosos, indetenibles, nobles y hermosos.

Hoy, si eres venezolano, te necesitamos.

Arianna Arteaga Quintero

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