Por qué decidí “renunciar” a Twitter y Facebook.

Si no quiere leer todo, al final hay un tl;dr.

Desde hace tiempo que venía diciendo de lo mismo: “en una época en que estamos tan conectados el uno al otro, cada día estamos más desconctados entre nosotros”.

Frase cliché que puedo apostar todos hemos dicho alguna vez, pero nunca hacemos nada al respecto (para volver a zambullirnos en alguna pantalla). Bueno, yo decidí decirlo y hacer algo.

Cuando comencé a usar Twitter en 2006 (si, early adopter de verdad) lo primero que publiqué fue que estaba estudiando para un examen de Derecho. En ese tiempo había que responder a la pregunta que hacía la red social en se entonces y todos publicábamos lo que estabamos haciendo en ese momento.

Poco a poco, y como todas las cosas, Twitter fue evolucionando. Nacieron los “@” y ahora podíamos mencionar a otros usuarios, entonces comenzó la conversación con otros avatares. Después estas conversaciones pasaron del online al offline, para terminar en amistades, negocios, romances y cuanta interacción real pudiese darse más allá de los 140 caracteres.

Y todo era miel sobre hojuelas. Pero, como todo en esta vida, nada dura para siempre.

El terremoto de 2010 en Chile cambió para siempre el uso de Twitter y Facebook en nuestro país. De “cientos” pasaron a ser “miles” los avatares y, aunque en un principio todos apuntaba a que estas redes sociales serían un canal para informar que uno estaba bien y para ayudar a quienes lo habían perdido todo, no quedó en eso.

Los medios masivos (la televisión y los diarios) comenzaron a tomar las redes sociales en serio, vieron el poder que tenían… y se aprovecharon de él. Ahora todo lo relacionan al “tuiter y el feisbuc”. Es común escuchar “completen nuestra encuesta en Facebook” o “manden sus comentarios a arroba tu noticiero favorito”. Los programas de televisión pasan CG con comentarios de la gente mientras ven como un hombre habla con su ex encerrados en una casa (es todo lo que sé sobre ese programa, perdón — o no — por lo desactualizado de nuestra programación).

El punto es que, las redes sociales le dio voz a todos. Y está bien, hay mucha gente ahí afuera que tiene opiniones que si importan y que no son presentadas en medios masivos. Pero, admitámoslo, muchos (MUCHOS) sólo tienen opiniones aburridas sobre temas más aburridos. Por eso renuncié a Twitter y Facebook. Porque no me interesa lo que los demás (la gente en general) opina sobre algo. Los que si me interesan, los busco, los leo y me comunico con ellos de manera directa.

(Por otro lado, y no sé si esto es verdad, pero parece ser que tengo más tiempo para hacer otras cosas, como escribir esto, por ejemplo).

Si quiero compartir algo, tengo Medium, Instagram, Snapchat y Tumblr. Si quieren hablar conmigo, mi correo está siempre abierto, lo mismo whatsapp.

No quiero sonar intelectual ni pretencioso, porque no lo soy. Simplemente decidí dejar de usar las principales redes sociales porque me saturaron, me aburrí de pasar más tiempo frente a la pantalla de mi teléfono, porque todo lo que leía no aportaba mucho en mi vida diaria. Las redes siguen ahí (por temas de trabajo no puedo cerrar las cuentas), pero no las visito.

Adiós tío Twitter, adíos tío Facebook. Hasta luego y gracias por el pescado.

TL;DR: me aburrí de perder tiempo leyendo opiniones que no aportaban mucho en mi vida.