Entre el ejercicio y el abuso del derecho: el deber de mediación

Hace unos días se publicaba en las redes sociales, facebook, twitter, linkedin…un Auto de un Juzgado de Barcelona donde se multaba a una compañía de seguros por acudir a su Juzgado una reclamación de 402,75 euros por gastos de alquiler de un vehículo, como motivo se alega el ejercicio abusivo del derecho sin haber intentado previamente resolver o reclamar esa ínfima cantidad por alguno de los medios alternativos de resolución de conflictos, refiriéndose en particular, a la mediación de conflictos:

La noticia aparecía así en el portal de Linkedin

“LINKEDIN: Por Silvia Castro Serres, Abogada civil y mercantil. Mediadora. Profesora en la Universitat de Barcelona.

Auto del Juzgado nº 52 de Primera Instancia de Barcelona de 26.01.2015 acuerda imponer una sanción por mala fe procesal (por abuso del proceso) al acudir una aseguradora a un juicio verbal en reclamación de 402,75 €, por entender que plantear la vía jurisdiccional para la reclamación de una suma como la indicada sin haber acudido a otros sistemas alternativos de resolución de conflictos, teniendo en cuenta el coste que un procedimiento jurisdiccional comporta para el erario público, es abuso de derecho.”

Muchos mediadores expresaban su acuerdo y alegría con dicha resolución, obviándose el principal fundamento del instituto de la mediación de conflictos.

Argumentos jurídicos a favor y en contra del citado Auto, existirán, y aunque uno es un firme creyente y defensor a ultranza de los medios alternativos de resolución de conflictos, incluso a la mediación se le debería quitar el apelativo de “alternativos”, para posicionarse como el principal medio de resolución de conflictos, acudiéndose a los tribunales solo como ultima ratio, la verdad es que tengo que mostrar mi disconformidad con dicho Auto, por cuestiones estrictamente jurídicas. Mezclar ética y ley, ética y justicia…cuando a veces están más que encontrados.

El Auto en realidad es un canto al ejercicio de responsabilidad por los más pudientes económicamente, porque si la misma reclamación viniese de un particular… pero en los estrados sancionar algo que la norma no impide….mucho que discutir tiene el asunto.

La mediación de conflictos debe ser una creencia social más que una imposición, en otro caso, la mediación pierde su principal valía. Y además, si la Ley de mediación precisa -que precisa-, reformas…que se aleguen, que se soliciten, y que se hagan.

Hasta hace poco, los más puristas defensores de la mediación rechazaban cualquier atisbo de obligatoriedad en su aplicación o aproximación, hoy ya, prácticamente todos, defienden una obligatoriedad en el conocimiento de la mediación, se defiende la obligatoriedad de la sesión informativa previa a la demanda judicial.

Se estima que este Auto no va a crear jurisprudencia…,ni creemos que vayan a seguirse otros ejemplos .

Se pueden dar muchos y variados argumentos a favor de la Compañía de Seguros, y otros a favor del Juzgado, pero uno estima que la mediación no se puede introducir en la vida jurídica a empujones.

Desde luego la pretensión economicista de Su Señoría ha fracasado, a la Compañía de Seguros el rechazo a la mediación, en el peor de los casos le va a suponer una multa de 40,27 euros, y para llegar a ella, toda la maquinaria judicial va a tener que seguir funcionando en modo de recursos (recurso de audiencia en justicia, recurso de alzada…)

La cuestión es que no se ha realizado la suficiente difusión social de la mediación de conflictos, la sociedad en general no sabe de dicho método, no se han hecho campañas publicitarias en los medios de comunicación de forma continuada, para que en la calle se hable de mediación con normalidad de conocimiento.

Una vez que la mediación se haya difundido, mediante campañas publicitarias, se podrá comprobar el grado de acogimiento por la sociedad, pero querer implantarla a la fuerza implicará su rechazo, como ya pasó con las conciliaciones judiciales.

Tenemos que tener presente que el principio sacrosanto de la mediación se basa en la CREENCIA PROPIA de las partes que se someten a dicho medio para resolver sus diferencias, la VOLUNTARIEDAD no puede faltar desde el principio hasta el final del procedimiento. Cualquier imposición es inútil, por mucha cláusula compromisoria que se clausule en contratos, la única obligación que se podrá imponer es acreditar que se le ha informado del medio y que se acepta o se rechaza.

En la mediación no cabe acortar senderos, las imposiciones, obligaciones, conllevan al fracaso…la mediación se debe basar en la CONFIANZA, en sí misma. Es un trabajo de tiempos continuados, lentos, pausados, de información suficiente, como esa lluvia chirimiri que debe ir calando en la sociedad.

Una sociedad que media es una sociedad responsable, madura, que entiende que el diálogo asistido es necesario, que el pleito es la última ratio de actuación… interiorizar estos sentimientos se debe hacer desde las escuelas, institutos universidades, centros de trabajo, crear una generación con estos sentimientos cuesta, y la sociedad habrá madurado y esperanzada en un mundo con otra visión de los conflictos.

Y aunque no compartimos los criterios jurídicos, siempre encorsetados a la norma… aspiramos a que la justicia se humanice en la ética y responsabilidad, sea valiente, abra surcos de equidad donde la norma lo niega.

La ley más justa es la que los jueces pueden añorar en sus sentencias, las leyes que deben salir de sus enseñanzas es la que deseamos… y mediando en los conflictos aspiremos a una sociedad mejor.

by Salvador Madrid, ad cordis team

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