¿Qué tipo de muerto quieres ser?

Hay flores color naranja por todas partes. No puedes dar un paso sin pisar alguna de ellas o algunos de los millones de pequeños pétalos crean un tapete sin fin. En el cielo, las nubes ya hace tiempo que amenazan con una buena empapada. Pero por ahora empieza solo a chispear. Sólo un momento luego de sentir una sola gota que cayó sobre mi brazo, comenzó a chispear. Y de repente, comenzó con más fuerza, como si mil jeringas estuvieren exprimiendo en unísono desde lo alto del cielo. A esto, las flores no se perturbaban, y los pétalos quedaban casi inmóviles.
Fue día de muertos en México. Recuerdo a mis padres y a mis abuelos y cómo fueron dejándome moronitas de su sabiduría o de sus tonterías (o como se llame el opuesto de ´sabiduría´) en el transcurso de mi vida. En ocasiones me instruyeron concretamente. “No uses tarjetas de crédito”, advertiría mi abuelo; “recuerda de siempre oler las rosas”, me decía mi abuela; “nunca dependas de los demás, y nunca desperdicies oportunidades de viajar”, sugería mi papá. Y en otras ocasiones me informaban indirectamente “te hice una camisa que se te verá fabulosa”, me dijo mi mamá en más de una ocasión; “te conseguí un trabajo en el taller de bicicletas”, me informó mi papá orgullosamente cuando yo era todavía pequeño. De todo esto, veo hoy que de estos personajes que hoy celebro aprendí que la información llega en muchas formas. La obtendrás por medio de sugerencias, instrucciones y advertencias; o por medio de observación. Pero al final del día, serás tú quien debe tomar esa información y hacer algo con ella. Recibir la información, decidir y hacer.
Creas o no en alguna vida después de la muerte, lo más probable es que una vida en esta tierra no se repetirá. Todos tenemos algo en común: vamos a morir. La mayoría moriremos entre los 75 y 85. Y también la mayoría no podremos ser económicamente productivos después de los 65 (o si somos extremadamente sanos, los 70). Es decir, no podremos trabajar o producir algo que genere dinero. Por lo tanto, debemos suponer que nuestros ingresos regulares por trabajar se secarán repentinamente a esa edad. Se cerrará la llave del salario.
Hay dos estadísticas recientes que arrojan datos espantosos: primero, del INEGI, que casi seis de cada diez mexicanos dependerán de familiares en su retiro. Imagínate que tus hijos te van a mantener cuando seas anciano. Espantoso! Es espantoso porque eso quiere decir que cada peso que tus hijos utilicen para mantenerte en tu vejez, es un peso que no pueden ellos utilizar para sus propios hijos (tus nietos), o para ellos mismos. Podría ser un peso más para su educación, para comer mejor, para conocer el mundo, para enfrentar enfermedades e imprevistos médicos, e inclusive para disfrutar de la única vida que les queda en este mundo. Así de espantoso es el que una sola persona dependa de sus hijos en su vejez. Ahora imagínate el impacto a nivel nacional. Todo ese dinero que pudo haber sido usado para una generación joven, siendo utilizada para una generación geriátrica que no tuvo la prudencia (o en muchos casos posibilidad) de prepararse para su retiro. Yo sé que habrá muchos casos en los que padres trabajadores, responsables y honrados necesiten de sus hijos en su vejez. Y a ellos, todo mi respeto y admiración. Pero habrá muchos otros que simplemente no tuvieron la prudencia y responsabilidad para prepararse para su retiro. Egoístas.
Esto me trae al segundo dato espantoso: de las AFORES solamente recibirás un porcentaje muy bajo de lo que sea tu último salario. Por ejemplo, según la Auditoría Superior de la Federación (ASF) un trabajador del Estado sólo recibirá 24.3 centavos por cada peso que recibía el día antes de jubilarse. Una cuarta parte. Y para que quede claro, esto no tiene nada que ver con el que las AFORES no den un buen rendimiento. Ni tampoco es una conspiración diseñada por un grupo de enmascarados para que te arrastres económicamente el resto de tus días. Es simplemente que las AFORES fueron creadas para que tú puedas ir haciendo un guardadito para tu futuro, no para garantizarte la lotería en tu retiro. Las AFORES son un complemento para tu retiro, no el ingreso único para el mismo.
Existen miles, tal vez millones, de ejemplos de personas que nunca recibieron un centavo de su empresa para su retiro, ni una pensión del gobierno, y sin embargo en su vejez no dependen de sus hijos ni familiares. Tal vez fueron guardando un cachito de su salario cada quincena, o cada mes ponían unos pesitos en un botecito que llevaban al banco con cierta frecuencia …. y e v e n t u a l m e n t e tuvieron suficiente para comprar un terrenito o una casita o alguna inversión sensata… Ellos no pusieron excusas. Ellos fueron prudentes y consistentes en planear su retiro.
Todas las personas que no dependen de sus hijos para su retiro son exactamente como tú y como yo. Son personas de todos los niveles socioeconómicos, de todas las regiones del país, de ambos sexos, y de todos los sectores laborales. Estas envidiables personas tenían acceso a la misma información que tenemos tú y yo. Inclusive, tenían acceso a menos información, si consideramos que el internet que conocemos hoy apenas lleva unos diez años en existencia.
¿A qué voy con todo esto? Todos los días recibes información. De tus padres, por la televisión, por la radio, por las redes sociales, de tus jefes, de tus colegas de trabajo, de tus hermanos, de tus amigos, por los periódicos (sí, el papel ese que ya inclusive puedes recibir gratis en el metro o los cruceros), o de la sociedad en general. A veces una fuente contradice a otra. A veces la complementa. Pero tú eres tu propio universo y tienes el poder de decidir qué hacer con esa información.
Hoy te sugiero que de ahora en adelante tomes en cuenta esa información, la consideres y tomes decisiones que te sean benéficas para tu futuro. Se lo debes a tus ancestros, pero principalmente se lo debes a tus descendientes. Para que el día que ellos te celebren como uno de sus muertos, digan orgullosamente “vivió bien. No tuvo mucho, pero supo administrar sus pocos ingresos para un retiro cómodo.” O tal vez “…le doy gracias porque nunca tuve que preocuparme por su situación económica y pude darles una buena educación a sus nietos…” o tal vez digan simplemente “era un chingón y le agradezco todo lo que me enseño sobre cómo administrar mi dinero. Que en paz descanse”
Feliz día de los muertos
