El reto de ser congruente

¿Lo que dices y haces tiene algo que ver con quien eres realmente?

Credito de la foto a la maravillosa Atzi en Wynwood Walls en Miami

Ser congruente es una de las cosas más difíciles que hay y es casi imposible serlo todo el tiempo sin excepciones motivadas por nuestro carácter, impulsos o emociones (Sobre todo cuando es una característica que comienzas a desarrollar despues de mucho tiempo de malos hábitos y patrones de comportamiento, y tienes que estar constantemente deteniéndose a pensar si lo que estás haciendo es congruente con lo que sale de tu boca y lo que pasa por tu mente)

A mis 21 años de edad cada dia me impresiono más y más con las cosas que desconozco y con todo lo que necesito aprender. Me impresiona lo diferente que pensaba y actuaba hace un año, y como probablemente el próximo año pensaré lo mismo de este momento.

En la escuela no nos enseñan nada de esto, es algo que solo se obtiene a base de un formación a base de valores y de experiencias de la vida.

Es difícil ser congruente porque no nos gusta admitir que no somos lo que realmente creemos o decimos ser.

Es sumamente complicado aceptar que no somos las inocentes palomitas, ciudadanos modelos, los estudiantes ejemplares, padres abnegados, profesionales entregados, que queremos y creemos ser.

Pensamos que tan solo con creer y decir que lo somos, automáticamente nos convertimos en aquello.

Y aunque para ser hay que parecer, las apariencias engañan y son solo una percepción, no una realidad.

No es fácil admitir que incurrimos en los mismos errores y que no hemos hecho nada para enfrentarlo y corregirlo (sobre todo si tu orgullo te lo dificulta más) y en los casos en los que comenzamos a dudar de nuestras acciones, buscamos la manera de justificarnos o de explicarles nuestros problemas a otros de cierta forma (o se lo decimos a ciertas personas que sabemos están de nuestro lado) para que nos digan lo que queremos escuchar, para que ‘’nos den por nuestro lado’’.

La autoevaluación y/o autocrítica es una de las cosas más difíciles y al mismo tiempo de las más necesarias.

Decimos que somos personas honestas por ejemplo, porque nos gustaría serlo en realidad, porque la idea de ser lo contrario sería algo escandaloso de admitir, pero aun así mentimos constantemente a nuestros conocidos, amigos y a nuestra familia para salir de situaciones incómodas, para ocultar nuestros sentimientos, debilidades y defectos. Mentimos tanto que nos parece algo natural, y nos damos cuenta de lo que hicimos hasta que tenemos que cubrir una mentira con otra.

Mentimos tanto que despues de un tiempo, cuando nos mentimos a nosotros mismo tampoco nos damos cuenta, y cuando lo hacemos le restamos importancia, porque nadie se va a dar cuenta, nadie lo descubrirá. Lo que parece que no trae consecuencias si las trae, y muy graves.

Vivimos en una época donde todos tenemos una imagen que cuidar, una percepción de nosotros que la gente ve por las redes sociales por ejemplo (algo que con anterioridad no existía y que nos afecta y afectará a generaciones futuras en nuestras relaciones interpersonales), creamos una imagen de lo que queremos que los demás vean o piensen de nosotros, seleccionamos cuidadosamente (o a veces no) lo que compartimos, lo que publicamos para que nuestros contactos para crear una imagen de nosotros hacia el exterior.

Y de repente nos damos cuenta de que hemos caído en una confusión de identidad,en donde pretendemos ser algo para los demás, para ser aceptados, queridos y hasta reconocidos, y en parte para hacernos sentir mejor con lo que creemos o queremos ser (nuestro cerebro es capaz de creerse cualquier cosa que le repitamos constantemente. Cosas buenas y malas) o queremos proyectar que somos en contraste con lo que en realidad somos.

Una de las preguntas más difíciles que me han hecho es:

¿Quien eres?

Y es mas, te reto. Preguntatelo a ti mismo en este momento, escribelo en una hoja de papel o simplemente dilo en voz alta, y no tardes mucho en responder, no hay respuestas equivocadas realmente, y es importante ser honestos y escribir o decir lo primero que venga en mente.

Hay personas que responderan simplemente con su nombre (lo cual no nos brinda mucha información, pero es una reacción natural y totalmente válida) otros dirán que son hombres o mujeres como primer respuesta, otros que son mexicanos o mexicanas, que son jóvenes o adultos, que son gays, lesbianas o bisexuales, etc. y es bastante importante resaltar nuestra primera idea o respuesta para definir nuestra identidad que, gracias a todos los factores que mencione anteriormente, se vuelve cada vez más difícil determinar y explicar.

A las nuevas generaciones se les necesita repartir un libro titulado algo así como ‘’La globalización y sus dificultades en la construcción de la identidad de los individuos de la sociedad moderna’’ (se me sale lo pseudo psicóloga/socióloga frustrada que hay dentro de mí)

Pero continuando con el punto, el ser honestos con nosotros mismos (una cosa que debe de trabajarse todos los dias y no es un proceso sencillo) …

…el tratar de alinear lo que pensamos, lo que sentimos, lo que decimos y expresamos y lo que hacemos es algo que no solo trae ventajas en el momento de relacionarnos con otros, sino que al mostrarnos tal y cual somos, nos liberamos del peso de pretender, y podemos con mas claridad conseguir eso que queremos alcanzar.

Desafortunadamente las redes sociales potencializan esta falta de congruencia, e inclusive falsedad e hipocresía.

Es muy difícil aceptar que la ideología que pregonamos tener -aquella que nos hace convencernos que somos buenas personas, que merecemos tener solo lo mejor y nada menos, que nuestras conductas son un ejemplo para el resto del mundo y que los que hacen algo diferente están mal y deben de ser juzgados y corregidos- no necesariamente es la verdad absoluta y universal.

Vivimos eternamente absortos dentro de nuestras propias ideas y pensamientos, de nuestro mundo, compartiendo quotes de motivación en Facebook, poniendo captions a nuestras fotos de redes sociales que demuestren que eres una persona activa, madura, inteligente, fuerte o decidiendo compartir lo bien que nos la pasamos cuando salimos de fiesta, para alimentar nuestro ego, para de nuevo dar una imagen de lo que queremos que los demás piensen de nosotros.

Creo que todos necesitamos una lección de humildad, un slap in the face de vez en cuando, que nos recuerde que no importan los likes de Facebook e Instagram, los seguidores de Twitter o Snapchat, las alabanzas que escriben las personas en tus fotos o que recibes cuando decides compartir algo que te hace sentir orgullo en tus redes sociales.

Necesitamos recordar que no somos el centro del universo, que asi como nosotros hay millones de personas en el mundo, que a pesar de ser seres únicos e irrepetibles (nadie en el mundo tiene los lunares que tu tienes, en ese orden específico, nadie tiene tu risa particular, a nadie se le hacen las mismas arrugas en los ojos cuando sonríes, o tiene el talento secreto para atraer a la gente que solo tú posees) que podemos influenciar de incontables formas (positiva y negativamente) las vidas de cualquier persona de este planeta temporalmente o permanentemente, no somos nadie, no somos lo que creemos ser solo por desearlo (asi como les decia que somos personas honestas por el simple hecho de decir que lo somos) y es necesario hacer ejercicios de reflexión constante para entenderlo, procesarlo y aplicar las medidas necesarias para ajustar nuestras acciones, para que sean un reflejo de lo que queremos y que tengan un propósito dentro del camino de nuestras metas y objetivos.

Y respecto a esto, aunque se que no la pidieron, pero como ya están aqui, les compartiré como siempre un poco de experiencia personal.

Después de reflexionar bastante, llegó un momento en el que quise dejar de escribir en esta plataforma. Aunque me encanta escribir, me di cuenta que no soy mejor que ninguna de las personas que me estaban leyendo, y que sentia una enorme culpa de saber que algunas de ellas incluso me consideraban un ejemplo, y que era algo totalmente hipócrita e incoherente en varios niveles el tratar de brindar un consejo o proyectar una seguridad de mis ideas que no existía.

Sin embargo, para mi escribir en esta plataforma es una manera de concretar mis reflexiones y compartirlas, no con la intención de sentirme en la posición de aconsejarlos por mi gran experiencia y sabiduría (sarcasm alert) sino con el ánimo de mover un poquito las propias ideas y pensamientos que tu has tenido y hacerte viajar dentro de ti, haciendo que lo relaciones con lo que tu piensas y que hasta lo debatas o discutas si no estas de acuerdo.

Además, ¿Qué otra cosa debo de hacer en la oficina cuando pretendo que estoy trabajando?, o cuando saco mi laptop en un café para que parezca que hago tarea y no nada más fui por una rebana de pastel y un capuccino con avellana.

Así que finalmente te invito a que seas congruente el dia de hoy. No mañana, no el lunes. Es un proceso difícil pero muy enriquecedor.

Puedes iniciar pensando en las cosas de las que te quejas siempre, aquellas que te molestan, y asegurarte que no las estás haciendo tú también. ¿Lo que estas haciendo hoy te esta ayudando a alcanzar esas metas que tienes establecidas? ¿Estás haciendo algo para merecer eso que quieres o pides?

Llega un momento donde ya no puedes seguir por la vida con los mismos malos hábitos de siempre, ya no puedes echarle la culpa al mundo por tus problemas, ni victimizarse por siempre.

Y para los que dirán que yo escribiendo de Congruencia es bastante irónico, pues dejenme comentarles que tienen toda la razón, pero tenía que hacerlo como algo casi terapéutico, esperando que alguien mas salga de su ensimismamiento como yo lo hice.

Como siempre,

LOVE, Ada xxx

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