Un libro viejo

El libro viejo tiene tantos olores como historias, el lomo tiene un olor casi imperceptible, lejano, casi hay que pegarse a él para sentirlo. Las hojas emanan aromas de polillas combinados con perfumes amaderados, de aquellos hombre que humedecieron sus dedos para pasar las hojas que en esa época estaban pegadas entre si por lo nuevas y recién salidas de la imprenta.

Como oler un libro viejo:

La primera sensación que debes sentir es empalago, por el polvillo que se cuela entre las vías respiratorias, cuando lo tomas con las dos manos e intentas olerlo. Luego instintivamente haces correr las hojas rápidamente entre tus dedos y ubicas suavemente tu nariz y sientes como ese olor empieza con algo de humedad y termina con un aire casi herbal.

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