El mejor de mis cumpleaños*

Por: Lorenzo Zanello para adiuvo — microfilantropía creativa


Las tradiciones de festejar y dar regalos en los cumpleaños han sido simbolismos históricos que buscan ahuyentar lo malo para el homenajeado en su nuevo año de vida. En nuestros días el festejo se suele hacer con música y comida y los regalos se caracterizan por ser productos para el consumo, donde su valor de mercado está en relación al afecto y disponibilidad presupuestaria de cada uno. Pero luego de muchos cumpleaños celebrados de esta manera decidí cambiar.

A medida que han pasado los años mi vida ha cambiado radicalmente y mi percepción de lo que es importante también lo ha hecho. Por esto, cada año que me preguntan que deseo de regalo es más difícil pensar en algo material que pueda alegrarme el día más que la compañía de quienes quiero y me quieren. Por esto, cada año que me cantan sobre el pudín es más difícil pensar en un deseo a pedir. Hoy lo que me hace feliz es agradecer por lo que soy, y he encontrado que la felicidad está en los pequeños momentos más que en su contenido material.

Es por esto que este año tomé la decisión de no pedir ningún regalo material y el deseo lo pedí unas semanas antes de cumplir años. Le dije a mis amigos que en vez de darme una camisa o un perfume mejor me dieran algo único, una carta escrita a mano; que en vez de obsequiarme algo que iba a consumir y se iba a dañar con el tiempo, mejor me dejaran la experiencia de haber leído de su letra los sentimientos que cimientan mi amistad con ellos.

Al mismo tiempo recordé que el último 1 de Enero ya había pedido todo lo que deseaba y todavía me quedaban 9 chocolates por comer (en reemplazo de las uvas), y que esos deseos estaban pensados para hacerme feliz por lo que implicaban en mis seres queridos. Ahí comprendí que en este momento de mi existencia quería hacer feliz a otra persona el día de mi cumpleaños. Este era el regalo que me quería dar de “mí para mí”.

Entonces decidí replicar la hermosa iniciativa que había realizado adiuvo — microfilantropía creativa para el nacimiento de un pequeño y hermoso tocayo mío, donde los regalos fueron cambiados por contribuciones para su bellas iniciativas. Mira aquí:

Colgué un mensaje en las redes sociales y lo hablé con mis amigos en persona; les dije que donaran a adiuvo — microfilantropía creativa y a mí me dieran la carta escrita a mano.

Hoy, el día después, les puedo decir que ha sido el cumpleaños en que mejores regalos he recibido. Cada carta fue tan especial y única, tal como las personas que las escribieron. Y saber que ayudé, en algo o mucho, a otras personas me embriagó de emoción.

Cumplir años es una ocasión para estar feliz. Ese día celebramos haber vivido 365 días y deseamos que los próximos estén llenos de momentos que atesorar. En mi caso, lo que quiero seguir atesorando son amistades, el mejor regalo posible. En el mundo actual para muchos la felicidad está asociada con el consumo de lo material, pero la felicidad a través del consumo es insaciable, por lo que siempre necesitamos más para poder sentir una emoción. Yo no juego más a eso, ¿y tú?
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