Programar empodera y el código une

Lo que en estas líneas declaro como opinión de lo que significa programar, ha sido producto de ver cómo el saber programar cambia vidas, vidas de mujeres talentosas que no se sabían talentosas, que no se sabían tan poderosas y que no eran conscientes de lo que podían lograr con este conocimiento. Este lugar en donde chicas jóvenes descubren que la lucha por seguir adelante es el único motor que las llevará a donde quieren estar en la vida, es Laboratoria.

Cuando las chicas aprenden a programar, destapan un mundo nuevo, un mundo de infinitas posibilidades para expresarse, para manifestarse, para reflejarse, para opinar, para hacerse escuchadas, para reinventarse, para repensarse, para valorarse y para empoderarse. Entran en contacto con este monstruoso e insólito mundo moderno, y de pronto ya no lo sienten tan abrumador, ya lo empiezan a entender un poco más. Y no solo lo comienzan a entender, sino que se saben parte de él. Ahora pertenecen a ese pequeño grupo de personas que poseen un don muy especial y poderoso. Ahora conocen el idioma universal, el código.

El poder conectarse con un mundo que lo sentían lejano y que las hacía sentirse foráneas se vuelve un asunto del pasado. En esto radica la importancia de saber programar. Ahora las chicas son capaces de participar en el inalcanzable y repentino ritmo del mundo moderno.

Ansío que tanto ellas como aquell@s que conocen el idioma universal, el código, y que tienen el poder de crearlo, contribuyan en la toma de decisiones, en la creación y ejecución de las impostergables nuevas formas de consumir, en las urgentes nuevas dinámicas de hacer política a través de la comunidad y la ciudadanía; y así podamos lograr sociedades más equitativas y justas.