and death shall have no dominion

(escrito originalmente el 27 de marzo de 2013)

“and i rose up and knew that i was tired and continued my journey”

inscription on edward thomas’s memorial stone, steep, hampshire

abuelo:

te fuiste el domingo pasado. te fuiste y yo estaba lejos. me dijo emiliano que preguntaste por mí. perdón por no estar. no sé qué sentir al respecto. a partir de ahora, todos te recordarán y te harán homenajes por lo que fuiste. ¿qué fuiste? el creador de las casas de la cultura, uno de los promotores culturales más importantes que ha habido en este país, sino es que el más; el creador e impulsor de premios y bienales; un poeta de pocas, pero sólidas palabras; ex director del inba; fundador del instituo cultural de méxico en españa; miembro del seminario de cultura mexicana,el fundador de la revista tierra adentro. todos tus amigos dirán todo eso y más. yo sé que fuiste todo eso. pero también sé que fuiste mi padre. no mi abuelo, sino mi padre. fuiste mi guía en todos los aspectos que un niño puede encontrar en una figura paterna. fuiste la luz que me guió hacia lo que hago e iluminaste el camino cuando todo parecía oscuro y brumoso. fuiste el apoyo que necesite para tomar decisiones cruciales en mi vida. fuiste el que me llevó de la mano por la vida durante 28 años. me enseñaste a leer. conocí madrid a través de tus ojos, aunque yo haya tenido apenas 7 años. con toda la paciencia del mundo me explicaste los cuadros más importantes del museo del prado y a comer salmón ahumado y jamón serrano. me enseñaste a ser ateo, pero a entender y respetar las creencias de los demás. me enseñaste a ser justo. siempre fuiste un hombre justo que sabía ver lo bueno en las personas. me enseñaste a no dar un “no” como respuestas automática, sino a decir “adelante” cuando se presentaba algún proyecto frente a mí. me enseñaste a leer poesía y a escucharla en voz alta y a memorizar poemas. me enseñaste a cómo tratar a los amigos. a tomar un vaso de whisky diario en las noches antes de cenar “porque sino, la comida no sabe”. me enseñaste a comer puntualmente a las dos de la tarde. me enseñaste a que lo mejor que uno puede hacer después de comer es dormir la siesta para después despertarse, tomar un café y caminar un poco.

soy el hombre que soy gracias a ti, aunque nunca lograste hacer que me pusiera corbata o usara zapatos de vestir en vez de tenis. ese mes y medio del año pasado que viví contigo aprendí a quererte todavía más, si es que eso es posible. esas noches sentados viendo televisión, o cenando, o leyendo los dos en silencio me sirvieron de una manera que no puedo describir. una vez más, aprendí de ti, aunque esto tú no lo supieras, que la vida está muchas veces ahí, en frente de nosotros y que por esa clase de cosas es que vale la pena seguir.

siempre temí que llegara este momento. siempre me pregunté, con mucho miedo, cómo sería este momento. nunca supe si estaría listo para esto. no lo estoy. te tengo que platicar muchas cosas todavía, todo lo que he visto en el viaje, enseñarte las fotos que tomé. todos los cafés que nos faltaron por tomar, todos los whiskys, todas las cenas y las comidas en el sep’s, en el centro gallego, en tu casa.

no puedo decirte que te voy a extrañar, porque ni siquiera así puedo empezar a describir lo que tu partida me está provocando. pero recuerda lo que decía dylan thomas (¿te acuerdas que me regalaste sus collected poems hace como 10 años?): “and death shall have no dominion”. yo me lo repito una y otra vez hoy.

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