lost in the hands of time

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Nov 6 · 4 min read

the wire, treme, show me a hero, the deuce. todas son series creadas, escritas y desarrolladas por david simon. la primera le sirvió para establecerse. la última acaba de terminar de transmitirse por hbo. todas tienen marcado su estilo. seco, periodístico, sin muchos adornos para no distraer la atención de la historia que están contando. todas tienen otro punto en común del que no se habla mucho: la melancolía. en la primera y en show me a hero hay una añoranza por haber hecho las cosas mejor. una crítica y un arrepentimiento por haber permitido que el gobierno le fallara de esa manera a los ciudadanos. ambas series están llenas de héroes caídos que pudieron haber hecho la diferencia, pero se quedaron a la mitad. treme y the deuce tienen algo de eso, pero su saudade es otra. en una es la debacle y destrucción de nueva orleans después de katrina. simon pinta a a la big easy como un pueblo fantasma con habitantes que transitan sus calles como muertos en vida. pero hoy no voy a hablar de ella. hoy toca abordar the deuce, de lo mejor que se ha transmitido en esta segunda mitad de la década y de la que, siento, nadie hizo mucho caso.

a lo largo de tres temporadas, en 25 episodios, simon y george pelecanos abordan al nueva york de los setenta y ochenta. la trama general sigue a un puñado de personajes transitando desde el inicio de la era dorada del porno hasta la crisis de salud pública provocada por la epidemia del sida, o sea, de 1971–71 a 1986. en el ínter mete la bancarrota, tanto moral como financiera, de la ciudad y el inicio de la gentrificación y la limpieza a la que se vio sometida durante el gobierno de ed koch. así pues, como en sus otras series, el espacio geográfico juega un papel preponderante y casi protagónico. como suele hacer el escritor, trata de no ponerle el reflector a ninguno de sus personajes, y balancear el peso dramático entre los distintos estratos de la sociedad que está retratando. así, está la prostituta que al inicio de la serie se quiere salir del juego (eileen merrell, interpretada por maggie gyllenhaal), el mafiosillo de poca monta de la cuadra y su hermano gemelo que sólo intenta sobrevivir (frankie y vincent martino, interpretados por james franco), los padrotes ignorantes y carismáticos pero despiadados, el jefe de la mafia que controla la zona (rudy pipilo, interpretado por michael rispoli), y varios más, cuyas historias se van entretejiendo mientras la vida sucede en the deuce, la zona que abarca gran parte de times square en manhattan.

la salida fácil para el desarrollo de la trama de the deuce hubiera sido dejarse llevar por lo escandaloso del tema que maneja, rebajarse sólo al shock value de la historia de la prostitución en nueva york, el surgimiento de la industria del porno, y todo lo que conlleva. y sí, si bien de esto trata la serie, en manos de cualquier otro guionista o showrunner, se hubiera despeñado muy fácil. así como the godfather no es nomás “una película de gángsters”, the deuce no es nomás “una serie sobre porno”. es el retrato de una época triste que ya se fue, visto desde una profunda exploración de personajes cuestionables haciendo cosas cuestionables sin ningún rasgo de condescendencia. y ahí radica su secreto. simon tiene una pluma magistral para nunca juzgar a nadie. muchas veces su labor es ser la de una especie de “documentalista de ficción”, por llamarle de algún modo. es lo suficientemente inteligente para darle a sus actores el suficiente espacio para respirar y que ellos le entreguen la humanidad que necesitan a sus personajes. maggie gyllenhaal está inspiradísima en la primera temporada cuando eileen va de la calle a la vida que quiere y añora. james franco parece dos actores distintos cuando interpreta a frankie y a vincent. chris coy como paul hendrickson es conmovedor cuidando a su novio que está muriendo de sida durante la curva final de la tercera temporada. y la gran revelación, creo, es emily meade como lori madison, una especie de mezcla entre traci lords pero con lo malogrado de savannah. es el arco de ella, me parece, lo que le da forma a la trama general, pero en particular a la última temporada. la tristeza de lori madison es la tristeza y la melancolía que permean la serie. esa última toma de ella, en el epílogo (que en sí mismo es una brutalidad), resume el tono de estos veinticinco episodios. ahí está la marca de david simon.

a simon se le ha comparado constantemente con charles dickens por varios motivos: su manera de ir de un estrato de la sociedad a otro, de cómo los juegos de poder de las clases políticas infieren en la vida de las personas de a pie, y cómo éstos no tienen ninguna injerencia en esos juegos, y sólo son peones, por la manera en la que retrata el pesimismo. se ha dicho que the wire es su a tale of two cities. pues bien, the deuce es, sin dudarlo, su hard times.

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angry young man

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