Jesús y La Pachamama

La revalorización de la piedad popular, el rescate del cristianismo visto desde otras culturas, como por ejemplo la Andina, lleva a enriquecer y abrir la Iglesia a todas las gentes. Como Cristo en el evangelio hablaba con la samaritana, así lo vemos hablando hoy con el pueblo Aymará.

¿Cual es la manera Cristiana de entender a Dios? Se trata de de un misterio revelado mediante la encarnación. Así lo ha explicado Jon Sobrino: “Dios, para ser Dios de salvación, se ha abajado doblemente… a la historia: es “el abajo” con relación a la trascendencia. Y se ha abajado a la sarx (carne): es el abajo dentro de la historia”

En el mundo andino, la representación oficial del dios cristiano ha tenido acentos celestiales; esto ha sido parcialmente asumido por la población. Muichos hablan como si Dios solo estuviera mas allá de lo visible y palpable. Sin embargo, lo concreto suele tener primacía. La gente andina tiene intuiciones precisas con respecto a la divinidad: es terrenal y corporal. Las comunidades andinas aprecian a Dios a su modo.

Una mesa es ofrecida a la Pachamama al pie del Cristo

Cada comunidad humana puede ser apreciada con los criterios del Evangelio. En este sentido uno se acerca a los pueblos originarios. Ni ellos ni otros pueblos estan lejos de Dios, ni ellos son meros objetos de la acción divina. Tomando esto en cuenta, miramos cada realidad concreta con ojos creyentes en la presencia del Dios salvador. La teología bíblica nos invita a leer los hechos de la vida y a reconocer el lenguaje de Dios en medio de nuestra historia. Por ejemplo, C. H. Dodd nos motiva a “descubrir el significado de nuestra situación presente, esto es, lo que Dios nos dice en ella… los hechos aparentes no agotan la realidad total…” (Dodd 1973: 154s.). En cada realidad concreta es reconocible la presencia de Dios, y cada pueblo es sujeto de la salvación.

Celebración de la Pachamama en Jujuy.

Hay que ubicarse al interior de la simbólica andina, y desde ella llevar a cabo las evaluaciones. Luego uno puede dirigirse hacia lo que Jesús ha enseñado sobre Dios. Cabe recalcar lo medular del Nuevo Testamento; la práctica y el mensaje del Hijo del Hombre ha sido que Dios es Abba (papito), y que el don del Reinado de Dios suscita no un lenguaje sino una acción. “No es el que me dice Señor, Señor, el que entrará en el Reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre…” (Mt 7: 21). Por consiguiente, la adhesión al Dios cercano y amable es mediante no unas palabras piadosas sino a través de una práctica coherente.

La realidad andina, en cuanto a su comprensión de Dios, resalta ese llamado Papito, y en lenguajes autóctonos: Tayta, Taytacha, Tatitu1 , con una modalidad radicalmente afectuosa, humilde, respetuosa. Esto claramente es similar a como Jesús de Nazaret ha tratado a su Padre, que es también nuestro Padre. Sin embargo, tal semejanza en lenguaje y en sentimiento tiene que ir de la mano con la acción solidaria. Dios es reconocido cuando “tuve hambre y me alimentaron… estaba enfermo y me visitaron…” (Mt 25: 34;36). ¿Es así el comportamiento de la población andina? Este interrogante es respondido por cada comunidad, no sólo con palabras creyentes sino, sobretodo, con la responsabilidad por la vida.

Fuente:

Libro: Un Cristianismo Andino — Diego Irrazabal.

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