Un relato con sentimientos.

Presentación no muy objetiva:
A Cynthia la conocí una tarde de sol. El ocaso de aquel día, marcó el amanecer de una nueva era. Cuando leí este relato, supe que pertenecía a aquel momento. Y por eso quise ponerlo en mi blog.
“En épocas de sequía, trataba de llevar un cántaro para regarlo”. Toda una autobiografía de la autora.

Cuentan que en un pueblo, habia una persona, que gustaba de salir a caminar, mientras iba contemplando toda la naturaleza que podía encontrar.

Un día como cualquier otro, descubrió un arbolito muy bello, que destacaba del resto. Tanto le gustó que empezó a pasar por allí con frecuencia.

En épocas de sequía, trataba de llevar un cántaro para regarlo.

Muchas veces durante el invierno, sólo podía mirar en silencio, cómo su querido árbol, afrontaba el frío que le tocaba vivir, cómo, parecía confiar pacientemente, en la primavera que esperaba.

El arbolito siguió creciendo y siempre había algo nuevo en él, que la asombraba.

No sabía muy bien, si el árbol se iba volviendo cada vez mas robusto y más bello por su propia naturaleza; o si sus gestos, su mirada, su compania, habían influído en esto.

Con la aparición de los primeros pimpollos, la persona sintió muchas ganas de compartir a otros su vivencia.

Ganas de que muchos disfrutaran de su sombra, del aroma y el color de sus flores. De que ansiaran como ella, la llegada de sus frutos.

Muchos, se animaron a ir.

Para la persona, era parte del misterio, porqué razón algunos se acercaban, y porqué otros no.

Algunos ni escucharon ni consideraron la invitación. Cuando pensaba en ellos, se apenaba un poco.

Pero siempre era mayor su alegría, cuando oia las historias que se contaban en ese pueblo:

-”Dicen que hay un árbol cerca de nuestro pueblo, donde la gente va a reunirse, a encontrarse con otros. Alli la espera es tranquila, porque aquel árbol exhala belleza y confianza…una fragancia irresistible.”-

Cynthia Braslavsky