“Espero haberlos hecho sentir orgullosos”: el adiós de Francesco Totti

Llegó uno de los días más tristes en el futbol. Después de 24 años de carrera, el “Eterno” dice “adiós” a las canchas

Dicen que el dinero no da la felicidad y Totti lo sabe de sobra. En un mundo en el que escasea la fidelidad, el “Caballero de Roma” nunca abandonó a su dama.

Antes de debutar con la playera giallorossa, Francesco ya estaba enamorado de una niña que, como buena mujer, lo acompañó desde que no era nadie hasta su consagración.

Cuando era joven, el rubio atacante solía acudir al Estadio Olímpico junto con sus amigos a ver los partidos de “La Loba”, teniendo como zona preferente la Curva Sud, lugar en donde se ubican los aficionados más apasionados del club.

Su caso podría equipararse con el del gran Paolo Maldini, quien debutó en 1985 con el AC Milán y permaneció en ese equipo hasta 2009, cuando decidió poner punto final a su carrera. O con el de Ryan Giggs, quien entre 1991 y 2014 jugó únicamente para el Manchester United. En ambos casos, los dos, en su momento, fueron deseados por conjuntos muy poderosos, pero decidieron obedecer al corazón y no tentarse con el millonario incentivo que les llegaron a ofrecer las demás escuadras.

En el año en que Francesco debutó con la Roma (1993), Bill Clinton iniciaba su primer periodo como presidente de Estados Unidos, Checoslovaquia dejaba de existir tras más de 70 años de historia y se dividía en lo que hoy conocemos como República Checa y Eslovaquia, se acababa de crear el programa WWE RAW, Julio César Chávez había noqueado en cinco rounds a Greg Haugen dentro del Estadio Azteca y el Olympique de Marsella se coronaba campeón de la Champions League tras imponerse por 1–0 al AC Milán en el Olympiastadion de Munich.

Nacido el 27 de septiembre de 1976 en la capital italiana, Francesco Totti pasará a la historia como uno de los jugadores más talentosos de su época, pero con menos títulos en su haber. Sin embargo, su valor va más allá de lo material, pues cuando le llegó el momento de escoger entre el dinero o su gente, prefirió quedarse con los suyos. Y eso es algo difícil en estas épocas.

Totti encontró en el conjunto romano su hábitat natural y durante su trayectoria vio cómo iban pasando diferentes generaciones de jugadores mientras él permanecía en el equipo

Fue un matrimonio perfecto. Totti y la Roma unieron su destino y ambos salieron muy beneficiados. Uno con el servicio incondicional de un gladiador que se negó a morir a pesar de los años y el otro con un conjunto que lo catapultó a la inmortalidad.

“Francesco Totti, ¡Rey de Roma!. ¡Es y será el mejor jugador que vi en mi vida! Respeto”, comentó Diego Armando Maradona en su cuenta de Facebook. Un honor reservado para muy pocos y que, obviamente, no pasó desapercibido por el atacante, quien comentó acerca del incidente: “¿Qué pensé cuando vi las palabras de Maradona? Pensé que ahora me puedo retirar tranquilo”.

“La fidelidad ya es una victoria para mí”: Francesco Totti, para France Football

Novias nunca le faltaron a uno de los jugadores más queridos de la década. Y en algún momento, él mismo pensó en dejar a la institución, pero se quedó por la razón más importante de todas: el amor. Amor por los colores, por la ciudad, por la gente, por los hinchas, y por lo que significó para su persona el portar dicho escudo.

“Hubo un momento, hace 12 años, cuando pensé en dejar a la Roma para irme al Real Madrid. Cuando un equipo muy exitoso, probablemente el más fuerte del mundo, se interesa por ti, empiezas a pensar cómo sería la vida allí. Sostuve pláticas con el presidente de la Roma, y eso marcó una diferencia. Pero al final, las charlas que tuve con mi familia me hicieron recordar la misión de la vida: el hogar lo es todo”, comentó el mismo futbolista en su texto “For Rome”, publicado en el portal The Players Tribune.

Elena Sanz, en su texto “El aullido de la Roma pierde efectividad y alegría con la ausencia de Totti”, publicado en El Confidencial en 2013, nos explica que :

A sus 37 años, Totti sigue siendo esencial en la Roma. El equipo no puede permitirse el lujo de prescindir de un jugador distinto como él. No es casualidad que el bajón llegue tras la lesión de un hombre que no es sólo el líder dentro del terreno de juego, ahí donde abre el campo como nadie cediendo los aplausos a sus compañeros; por algo es el que más asistencias ha repartido hasta hace algo más de un mes (6).

Los números no dan lugar al engaño y dicen que el promedio goleador del segundo equipo del Calcio ha bajado estrepitosamente sin el ‘diez’ romanista. Con él, el equipo hacía una media de 2’7 tantos por encuentro; en los últimos seis partidos ha bajado a 0’88. Causa y efecto. El veterano delantero no sólo se echa el equipo a la espalda dentro, también fuera motivando a sus compañeros cuando el espíritu decae.

Por su parte, Mario Cortijo, en su artículo “La fidelidad de Totti por la Roma y el gran sueño frustrado de Florentino”, comenta la influencia del jugador en la parte sentimental:

Ni la posibilidad de tener un mejor palmarés le hizo cambiar su casa. “La fidelidad ya es una victoria para mí”, dijo en una entrevista para France Football, una frase que define bien su forma de ver el fútbol. Un ejemplo más de una raza de futbolistas cada vez menos habitual: jugadores como Raúl, Puyol o Giggs se retiraron hace tiempo y es difícil ver, en los jóvenes que llegan, a sus herederos.

Francesco Totti quizá no tenga “tres champions, dos Balones de Oro y muchas otras cosas”, como el mismo aseguró que hubiese ganado de haberse marchado de la Roma. Pero su legado es muy diferente, único y muy valorado en todos los estadios del mundo. Por algo el Bernabéu, que solo regala ovaciones a rivales muy selectos y especiales, le brindó un sonoro aplauso cuando fue sustituido.

La afición valora la fidelidad. Porque el insulto ‘mercenario’ es tan común en un estadio de fútbol como doloroso para la afición que lo pronuncia. Los futbolistas se convierten en seres queridos aún sin conocerlos, en auténticos ídolos y, en algunos casos, en piezas imborrables de la historia. Y Totti ha sabido ver, durante toda su carrera, el fútbol desde la perspectiva de un aficionado para ganarse, casi sin quererlo, el respeto de todos.

Es por eso que Totti, cuando se retire, tendrá un hueco en la historia del fútbol mundial, aunque su palmarés no esté a la altura de otros muchos futbolistas con más títulos a sus espaldas. Aunque probablemente, si no lo tuviera, no le importaría demasiado: a él solo le importa su familia, su escudo y la grada a la que hace feliz cada fin de semana.

“Por 39 años, Roma ha sido mi casa. Por 25 como futbolista. Ya fuera ganando el Scudetto o jugando en la Champions League, espero haber representado y elevado los colores de la Roma lo más alto posible. Espero haberlos hecho sentir orgullosos”, dijo. Y lo logró. Pues hoy, 28 de mayo de 2017, fecha en que decidió terminar su carrera, puede estar seguro de que Rómulo y Remo lo miran desde el cielo, orgullosos de uno de los hijos más célebres que ha dado su amada ciudad.