Muy grande y muy olvidado


Éste año se llevaron a cabo grandes críticas en contra de Guatemala por el olvido del 40 aniversario de la muerte de Miguel Ángel Asturias, premio Nobel de literatura y premio Lenin de la paz.




Literatos alrededor del mundo, criticaron a Guatemala por haberse olvidado de preparar una celebración o al menos una ceremonia de homenaje hacia el gran escritor Miguel Ángel Asturias. En todo el mundo, varios periódicos tales como el reconocido diario El País, dedicaron letras para denunciar el mísero olvido del genio impulsador del realismo mágico. Puede leer a continuación algunas de las notas.

La crítica internacional no se quedó sin respuesta por parte de los guatemaltecos, quienes por su parte estaban divididos en opinión. Algunos afirmaban que es una vergüenza que las autoridades de su país olvidaran el hecho, éstos mismos criticaron al sistema por festejar cosas menos importantes que al premio Nobel.

Otros medios de comunicación fueron más allá y trataron de explicar por qué los guatemaltecos no están familiarizados con el legado de Asturias ni lo reclaman como suyo. Y otras organizaciones, tales como FILGUA se conformaron con publicar la noticia.


Es complicado tomar opinión en estas situaciones. La prensa internacional estaba en su derecho de informar que Guatemala no realizó el homenaje que el gran escritor merecía. Pero se equivocó en la manera de hacerlo, pues terminó ridiculizando a Guatemala, tachandola como un país falto de cultura. Al mismo tiempo creo que el país pudo haber prestado un poco más de atención al evento. Era prácticamente una obligación para el Ministerio de Cultura promover ésta fecha, pues es el fin de la organización atender a los asuntos culturales del país. Pero no es noticia nueva que a los guatemaltecos nos cuesta aprender a querer lo nuestro y no podemos simplemente culpar al gobierno en función por olvidar a Astúrias cuando: la mitad de los guatemaltecos sabe de la existencia del premio Nobel, un reducido porcentaje de la población lee por hábito y las escuelas no tienen bibliotecas. Es una pena que desde hace varias décadas nos dejaran de inculcar el amor por la literatura.