Hay algo dentro

Verdaderamente si hay seres que amo. Jamás me había puesto a pensar en porque realizo ciertas acciones a favor o en contra de estos seres. Algo concreto en lo que me puse a pensar fue en porque les doy regalos, ¿Se tratara de mi propio interés por hacer y/o comprar un obsequio? O ¿Existe alguna fuerza que me obliga indirectamente a hacerlo?

De forma inconsciente he creado el hábito de regalar solo por tres razones:

· Sucesos: Si un familiar, amigo, cliente tiene un accidente, pasa por buen o mal momento. En este caso me es necesario enviarle un detalle para desearle pronta recuperación o en su defecto que siga teniendo más éxitos o que pase pronto por ese mal momento.

· Agradecimiento: Cuando me hacen un favor (de corazón). Por cortesía me gusta tener muestras de agradecimiento con alguien que me ha ayudado a sobre llevar algún problema.

· Cumpleaños: Desde hace no mucho tiempo los cumpleaños pasaron para mí de una celebración sin sentido a todo un ritual de agradecimiento a la vida, casualidades y todos los factores que influyen en que pueda disfrutar un año más, por esta razón me gusta dar regalos a mis seres queridos en muestra de la importancia que tienen para mí en mi vida.

La oportunidad para generar vialidad.

Dentro de las tres razones que tengo para regalar alguna cosa no encuentro espacio para fechas como san Valentín (mi novia me va a matar si lee esto), día del niño, día de las madres, día del padre, entre otros. Al final de cuentas mi voluntad no sirve de nada, siempre, sin excepción, en cada una de las fechas que mencione logro ser convencido para regalar en estas épocas. No me salvo de ninguna.

Los únicos culpables de que esto ocurra son los grandes medios, que aprovechan la oportunidad para generar vialidad. ¿Cuál es esa oportunidad?, claro que un evento con gran afluencia de público. Se reparte publicidad medio mes antes de la fecha tan esperada y otro tipo de acciones para impactar al público. Una estrategia controvertida que ha suscitado diversas polémicas, ya no sólo por los métodos utilizados sino por el elevado rendimiento económico que se le logra con una inversión baja, a costa de inducir en las compras sin sentido por parte de los consumidores.

No puedo evitar la gran emboscada, no puedo negar que también me encantaría emboscar a demás gente. Al fin de cuentas, se activan los bolsillos, se activan las empresas y se activan los corazones.

#CreaPorElBienComún