
En la Argentina de las primeras décadas del siglo XXI, este “factor cultural” incluye, sólo por citar los bienes más relevantes, electrodomésticos, electrónicos y automotores, desde acondicionadores de aire y heladeras a celulares, motocicletas y automóviles. Dicho taxativamente y remitiéndose a la estructura económica local: la mejora en la distribución del ingreso y el aumento de salarios que acompañaron la etapa de expansión incrementaron la demanda de productos de sectores deficitarios en divisas y sus insumos, como la energía, lo que contribuyó a la reaparición de la restricción externa. Dicho más concretamente todavía: sin dóla…