En medio de lo incierto…

A mi amigo/lector (imagino que nadie o muy poca gente que no conozca va a llegar a leer este fragmento), quiero invitarlo a entender que lo siguiente es dicho desde la perspectiva de alguien a quien le cuesta muchísimo tomar decisiones de cualquier calibre: decisiones que pueden ir desde que autobús tomar para llegar a un destino, hasta que carrera me gustaría estudiar, y por consiguiente ejercer por toda mi vida adulta. Aunque la primera puede derivar en un retraso de 15 minutos para llegar al trabajo, y la segunda en consecuencias mucho más grandes a largo plazo, ambas representan un reto.

Me gustaría que por un momento se imagine en ese escenario prácticamente todos los días, y el cansancio a nivel mental y emocional que esa inseguridad puede generar. Efectivamente, es bastante. Una noche, harto de lidiar con lo mismo intenté pensar en frío, y llegué a la conclusión de que no confiaba lo suficiente en Dios, hice un drama enorme, y terminé el doble de cargado de lo que inicié.

Finalmente, recordé esto: “Los cobradores de impuestos y otros pecadores de mala fama a menudo venían a escuchar las enseñanzas de Jesús. Por eso los fariseos y los maestros de la ley religiosa se quejaban de que Jesús se juntaba con semejantes pecadores, ¡y hasta comía con ellos!” Lucas 15:1-2 NTV

Seguramente es cierto que no he confiado lo suficiente en Dios, y que le he fallado millones de veces con mis actitudes y mis pensamientos (y lo sigo haciendo), pero olvidé lo más importante, ¡de igual forma Jesús espera por mí todos los días!

Tal vez a usted le parezca una ridiculez mi inseguridad, mi falta de fe y mi falta de realismo al pensar que puedo tomar un 100% de decisiones acertadas; pero quiero decirle que en medio de su debilidad, sus problemas y sus fallos hay algo completamente seguro: Jesús espera por usted.