Subzero

A mí me daba igual, no me importa reconocerlo porque es la verdad y no me importa decir la verdad. Y la verdad sea dicha, no sería justo que ahora hablara de eso como si me hubiese afectado y hubiese estado triste y todo eso. La cuestión es que ellos se pelearon y él se fue de la ciudad y era nuestro amigo pero había que seguir hacia adelante porque si no lo haces luego miras a la vida y ves que te ha dejado atrás.

La noche siguiente todos eramos amigos y maltratábamos nuestras vidas de la manera en la que hay que hacerlo cuando se es joven. Os hubiese gustado estar allí. Toda nuestra existencia se reducía a amarnos los unos a los otros en ese momento, bajo esa música, en aquel estado. No podíamos hacer otra cosa que dedicarnos a hacer exactamente lo que queríamos hacer. No creo que fuese algo superficial. A mí me parecía profundamente significativo. ¿Qué puede haber más importante que sentirte bien contigo y con todo lo demás?

Claro que de vez en cuando tenía sueños de hacer algo grande, dejar mi huella o alguna cosa por el estilo, pero al fin y al cabo sólo existimos. Somos un trozo de universo rodando sin sentido, o con todo el sentido, a través de él. ¿Por qué no limitarse a disfrutar de eso? Fue liberador asumir que eso era todo; ser, estar, cuánta razón tenía Shakespeare.

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