Greivin Moya: Un periodista con los guantes puestos

Xport Zone
Aug 23, 2017 · 8 min read

Elegí citarme con un periodista con historia, alguien que pide respuestas y a quien mucha gente le quiere hacer preguntas, querido por muy pocos y de quien casi todos huyen, elegí a Greivin Moya un periodista con los guantes puestos…

En una esquina, Moya es criticado por ejercer un periodismo confrontativo y acusado de ser sensacionalista con sus casos de investigación; en la otra, es subrayado como un gran periodista, al poner en evidencia oscuros temas de corrupción.

Cuando lo elegí, pensé en la dificultad del acercamiento y hasta de la misma entrevista, debido a su línea editorial, creí que me negarían el acceso, pero no fue así; un amigo, quien es trabajador de Teletica, le preguntó sobre la posibilidad de recibirme y en un mensaje que va y otro que viene, él mismo pactó el día y la hora del encuentro.

Un martes, a eso de las 4 de la tarde, fui a Telenoticias en búsqueda de uno de los periodista menos queridos en el gremio político; me atendió la secretaria y me hizo pasar a una sala de espera; desde el sillón la escuché hablar con Greivin Moya por teléfono, algo no andaba bien… Todo parecía indicar que había olvidado la cita pactada por él mismo para ese día, pero nadie me mencionó nada, solo seguía en la sala de espera. Pronto, escuché una voz fuerte, era él, dándole indicaciones a la secretaria para que me hiciera pasar a un salón. En el lugar, nos presentamos y me hizo sentar en medio de una sala de juntas bastante grande, él se sentó en la “silla del rey” y yo en la de junto, quedando más de 15 sillas vacías.

Me recibió un hombre con ceño fruncido, de brazos cruzados; parecía no estar muy contento con el encuentro, pero a la vez, le intrigaba -¿cuál era el motivo de la entrevista?, y a ¿cuál universidad pertenecía?, como todo periodista no pudo evitar preguntar, a pesar de ser él, el entrevistado.

Moya es un hombre con más de 50 años de edad, alrededor de 30 de estos, los ha dedicado a la comunicación; empezó a ejercer el periodismo mucho antes de graduarse como tal, por aquellos tiempos de 1984, cuando recuerda, "para ser periodista en esa época había que tener mucha pasión por lo que se estaba haciendo, además, disponibilidad y voluntad para realizar un trabajo de calidad", y es que, solo remontándose a aquel tiempo, se puede tener una visión clara de la disponibilidad y voluntad a la cual alude, donde nada tecnológico conocido, existía.

“Iniciando como reportero, siempre andaba con un radio de comunicación en la mano, donde podía comunicarme con el Canal para que me informaran sobre fuentes específicas de sucesos como la Cruz Roja, la Policía, los Bomberos, para tener comunicación inmediata porque hoy, igual que ayer, la primicia era importante, los instrumentos para desarrollar el periodismo eran más limitados, no había celular que ahora es una gran ventaja, había una capacidad disminuida para realizar el oficio".

Ahora, solo portamos el celular a cualquier parte y con él se hace gran parte de nuestro trabajo, es el mejor compañero que un periodista de este siglo puede tener, y aunque Moya ha tomado bien la innovación de la tecnología en el periodismo, no tiene facebook: “–por mi tipo de trabajo es mejor no tenerlo, se prestaría para más problemas que podrían generar mayores situaciones”, a pesar de esto, sabe que las redes sociales han sido una pincelada importante para el periodismo, aunque discrepa de las notas “sin sentido”.

Se le ciñe más la frente, cuando por el periodismo actual le pregunto, “-¡todo esto me confunde!, no sé si los parámetros de la educación han variado en las universidades y escuelas de periodismo, <<palabras que me hacen pensar entonces, que ya tenía una idea fundada del tipo de periodistas que egresan de la universidad a la cual pertenezco, al ser una pregunta fundamental realizada por él en la primera interacción minutos atrás>>, me siento extraño e incómodo de que el periodista ahora solo toma como base la red social y la Internet en lugar de investigar y dar profundidad"

Además, en sus críticas al oficio de este siglo, me tomó por sorpresa el criterio que tiene de una de las labores más antiguas... "Las secretarias de aquí (Teletica), cuidado y si no hacen la misma función que hacen los periodistas y muchas veces mejor... y ellos son los que son titulados”. <<de repente, esa comparación que tal vez pudo haber lastimado mi ego de periodista novata, por el contrario me infla el pecho, ¡también tengo formación secretarial! y me sentí orgullosa de ese, mi otro gremio>>

Mientras estábamos en medio de la conversación, la secretaria, casualmente de quien se estaba hablando, llegó a solicitar la Sala de Juntas debido a que estaba apartada para alguien más, (una seña más de que Moya había olvidado nuestra entrevista). Pausamos la conversación para trasladarnos hacia otro sector.

Sin tenerlo previsto, di un paseo por la Sala de Redacción de Telenoticias hasta llegar a un jardín y nos sentamos en un “pollito”; parecía que el cambio de cuadrilátero hacia el aire libre, le había caído bien al conocido periodista, sus facciones eran más relajadas, posicionó sus codos sobre la mesa de cemento y entrelazó sus manos…

-¡Adiós Greivin!

- ¡Eso Lázaro!

Se saludan a distancia ambos compañeros, mientras intentábamos retomar la entrevista.

En más de 30 años de carrera, Greivin Moya ha logrado desfilar por las ramas del periodismo: radio, televisión y prensa escrita, tanto en sus etapas de sucesero, como ahora en la investigación y exposición por la que todos le conocen. Inició en Noti6, en la Universidad de Costa Rica y recién graduado ingresó, al lugar que actualmente es su casa, Teletica.

“-El periodismo en televisión, desarrolla todos los sentidos, la vista en la dirección de la imagen, coherencia entre lo que se cuenta y lo que se observa. (Respira profundo, suelta sus manos y las coloca sobre la mesa) ¡Es lo que veo que les pasa a los periodistas nuevos!, están haciendo televisión y traen una catarata de ideas en un guión, pero a la hora de mostrar las imágenes no dicen nada o no son consecuentes. Pero yo me defiendo más con la imagen, porque me ayuda a despertar los sentidos, me siento en mi charco, lo disfruto, me divierto, lo siento más mío. La radio me gusta muchísimo, para mí es como tratar de contar un cuento con mayores detalles para que la imagen vaya surgiendo en la mente del radio escucha y que ese es un aporte circunstancial. El escrito casi no lo he hecho”. En este cuadrilátero, los marcadores están: Moya 3, secretarias 1, periodistas nuevos 0.

--¿Considera que estos temas que le molestan del periodismo actual, podrían ser parte del motivo por el cual subrayan su trabajo como confrontativo, duro y sensacionalista?

--Yo creo que lo que yo hago no es nada nuevo, ni estoy inventando el agua tibia, eso lo hacen en otros países, en otros noticieros, en otros programas, siento que nosotros no ejercemos un periodismo duro, somos muy blandengues, nos da miedo preguntar, o a veces no llegamos preparados y nos convertimos en profesionales muy fácilmente manipulables.

Incluso, como resultado de los secretos descubiertos en sus investigaciones, Moya ha tenido vivencias que pocos periodistas tienen: Las amenazas ha pasado a los hechos y en dos ocasiones trataron de ingresar a su vivienda a la fuerza, además, ha estado en más de tres juicios ¡como imputado! Casos de los cuales ha salido librado, ha tenido que escribir infinidad de derechos de respuesta, pero en cada momento, los resultados de sus investigaciones lo han respaldado.

“Los primeros seis meses de un año, los pasé en juicios. Uno jamás piensa que como periodista vaya a ir a un juicio como imputado, pero es el riesgo que se tiene y es parte de esto. Cuando se ejerce este tipo de periodismo, uno está expuesto a este tipo de cosas, he tenido muchos recursos de amparo, muchos derechos de respuesta, juicios, audiencias y yo las he tomado con mucha tranquilidad, tal vez al principio sí me incomodé un poco, de estar al frente de un juicio y pensar que porqué estaba ahí si yo solo estoy ejerciendo mi profesión, fue frustrante yo no estaba actuando de mala fe, y solo es por la soberbia de la gente por no aceptar errores y querer llevar todo a juicios”

A pesar de todas estas complicaciones, no tiene seguridad privada, vive tranquilo en la convivencia del hogar y de su familia, esposa y hermanos, que lo han apoyado siempre. Y a pesar de que cuando camina por la calle nota las miradas hostiles de mucha gente, esas situaciones lo tienen sin cuidado y afirma que no vive encerrado.

--¡Adiós Greivin!

--¡Adiós Ignacio!

Seguían desfilando por el jardín los personajes de Teletica, mientras tratábamos de finalizar la entrevista, y es que, era la hora del café y el comedor estaba justo enfrente mío y a espaldas de Greivin, así que muchos se dirigían a hacerlo efectivo…

--¿Qué hubiera estudiado de no haber elegido periodismo?

-- Leyes. Yo soy un abogado de” librillo”; a raíz de mi profesión, he tenido que leer las leyes y aprendérmelas, la de Contratación Administrativa, Derecho Agrario y muchas más. Hace cinco años, iba a estudiar y sacar el título de derecho, pero pensé que era mejor desviar mi energía en mi trabajo, ¡pero aún tengo la inquietud!

Así terminó la entrevista y cuando le di “parar” a la grabación, Moya hasta sonrió por primera vez en toda la tarde, cuando le agradecí por su tiempo, se sentó distinto, de lado, como quien observa el jardín, manos a los lados, expresión tranquila, conversamos un rato, sin duda alguna la tensión del intercambio pregunta respuesta se le había ido.

Tenía a mi lado a uno de los periodistas de mayor trayectoria en el ámbito de la comunicación, pero también tiene una vida normal, me confesó que uno de sus deportes favoritos es el ciclismo y que lo practica durante su tiempo libre y ¡vaya sorpresa! Sube y baja hacia Cartago los fines de semana, ¿saben la condición física que se debe de tener para hacer ese recorrido? ¡Es todo un deportista! Y hasta entrena en ocasiones con Pablo Mudarra, uno de los corredores del equipo de ciclismo profesional Frijoles Tierniticos.

Un hombre “chapado a la antigua”, que con los guantes puestos defiende el gremio al cual pertenece. Alguien que va por la vida sin miedo y que espera atento ser la voz que quite vendas de los ojos a los costarricenses. Quien a pesar de todo el caos que le embarga por su línea editorial, podría fácilmente decirse que la paz con la que se expresa viene de aquella clara experiencia de los treinta y tantos, a pesar de que su memoria falle un poco al olvidar una entrevista pactada, pero ¿cómo juzgarlo? Después de conocer el pensamiento que tiene sobre nosotros, los periodistas novatos.

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