La importancia de llamarse feminista

Por qué no hay que caer en la trampa del “igualismo”

“Yo creo que todos merecemos justicia, respeto, amor y felicidad. ¿Por qué tenemos que decirle feminismo? Eso es abogar solamente por las mujeres y todos los seres humanos somos importantes”

Si alguna vez han caído en una discusión sobre el feminismo, probablemente hayan escuchado alguna variación de la misma frase. Y voy a partir esto aceptando que el feminismo separatista y la misandria existen. Para algunas, los hombres somos el enemigo a vencer, criaturas inferiores que no nos estamos extinguiendo lo suficientemente rápido.

Aún así, si crees en la igualdad entre el hombre y la mujer, es importante llamarte feminista.

El igualismo es una trampa por varias razones. La primera es que es un juego de palabras. Cualquier argumento que necesita recurrir a la semántica para validarse (excepto los argumentos semánticos), no vale.

Por ejemplo, esa gente que está en contra del matrimonio homosexual porque, etimológicamente, la palabra requiere que la unión sea entre un hombre y una mujer, es la peor clase de gente.

Prefiero cuando alguien dice que no quiere que la gente del mismo sexo se case, porque va contra sus creencias religiosas. Al menos está siendo honesto (y podemos tener una conversación sobre por qué las creencias personales no tienen lugar en políticas de Estado, pero eso es para otra discusión).

Los que se escudan detrás de un diccionario, además de estar haciendo trampa, son apocados.

La segunda razón por la cual el igualismo es una trampa, tiene que ver con que contribuye a la invisibilización de los problemas a los que las mujeres se enfrentan cada día. Es lo mismo que ocurre en EE.UU. con #AllLivesMatter, la respuesta blanca al movimiento #Black Lives Matter.

Desde el punto de vista lógico, la frase es completamente válida. Efectivamente, todas las vidas deberían ser igual de importantes, así como los hombres y las mujeres efectivamente deberían ser iguales. Pero en la realidad, no lo son. El racismo y el machismo existen, todos los días, en todo orden de cosas.

O sea, gente, hay datos. Entonces, decir que el feminismo debería llamarse igualismo porque todos somos iguales es, en el mejor de los casos, cándido.

La tercera razón por la cual es necesario definirse como feminista, tiene que ver con el activismo político. Si tomamos el caso de la unión civil, es un avance para la igualdad. Pero solo toca una arista de esta igualdad platónica del mundo sin abogados.

Una mujer gay e inmigrante se ve enfrentada a varios tipos de discriminación. Discriminación que hay que atacar de distintas formas y en distintos frentes. Lo que quiero decir es que, es posible ser feminista y homofóbico, o estar a favor del matrimonio y la adopción homosexual y ser un xenófobo recalcitrante al mismo tiempo.

Entonces es importante hacerle saber al mundo cual es tu parada respecto a estos temas de manera clara.

Y la última razón para llamarte feminista, sobre todo si eres hombre, es que el cambio nunca va a llegar si no te sumas. Eso de que los derechos de la mujer son derechos humanos no es solo algo que se oye bien cuando lo dice Emma Watson.

Podemos estar en desacuerdo con varias políticas públicas, podemos discutir sobre los límites del piropo, pero partiendo de la base que somos del mismo equipo, reconociendo que el tema es importante, y urgente, y que la inacción contribuye a perpetuar la desigualdad y la injusticia.

Conversando con una amiga sobre las columnas y noticias sobre el caso de Lucía Pérez (no va link, porque todavía no encuentro algo bien escrito y que no sea amarillista), se mandó esta frase:

Yo también quiero escribir algo. Y de ahí digo eso es todo lo que uno hace, escribir. Y no están matándonos menos por eso. Como que escribo, me ponen full likes, alguien por ahí lo comparte. Todos comentan que están de acuerdo, que el patriarcado, que el machismo, que las cosas no pueden seguir así y ya. Hasta ahí nomá llegamos. Y mientras yo recibo notificaciones de Facebook que dicen que otro amigo le puso “me enoja” a la publicación, un tío está violando a una niña de 13 años. Entonces a la mierda todo pues.

Y claro, el que uno empiece a declararse feminista, no va a cambiar el hecho de que se cometan en promedio 40 femicidios al año en Chile, no va a romper el “techo de cristal” o acortar la brecha salarial. Pero si de verdad crees que no debería haber #niunamenos, el pequeñísimo primer paso es declararte abiertamente como #unomás.